No other choice, de Park Chan-Wook.
Por Carla Leonardi.
Tras la aclamada Decision to Leave (2022), donde trabajó el melodrama fundido con el neo-noir, el director surcoreano Park Chan-Wook regresa con La única opción (No Other Choice, 2025), donde se encuentra el tema de la violencia, que recorre su filmografía, trabajada en términos del capitalismo salvaje y sus efectos. La película es una adaptación de la novela El hacha (The Ax; 1997), del escritor estadounidense Donald Westlake, y a la vez una nueva versión de la transposición que ya había realizado el director Costa-Gavras con el título de La corporación (Le Couperet, 2005). En esa oportunidad, el realizador greco-francés apuntaba a una lectura política desde el drama y el policial de corte realista, mientras que aquí, Park Chan-Wook apuesta por la comedia negra y satírica, apelando a sus características de autor: composición de plano precisas, movimientos de cámara virtuosos y montaje que sugiere discretos quiebres del realismo.

En el prólogo asistimos al idilio de la familia de clase media feliz. Yoo Man-Su (Lee Byung-hun) asa en la parrilla la anguila que los directivos de la compañía de papel para la cual trabaja como gerente le han regalado por su buen desempeño. Allí comparte un grato momento que el titula de felicidad junto a su mujer y sus dos hijos. El detalle de la entrada en lo otoñal en que se desarrolla la escena preanuncia lo que vendrá.
Cuando los estadounidenses compran la empresa para la cual trabaja, Man-su es despedido junto a otros compañeros. En los cursos de entrenamiento de búsqueda laboral trata de autoconvencerse con frases positivas de que en tres meses conseguirá un nuevo empleo. Sin embargo, el tiempo pasa y no surgen nuevas posibilidades, hasta que se le ocurre, preso de la desesperación y la necesidad economica, llevar adelante un plan siniestro para poder conseguir el tan deseado puesto: sacar del mapa a la competencia.

El director da cuenta de un capitalismo salvaje que, en pos de maximizar la rentabilidad, reduce drásticamente personal generando entre los propios trabajadores un territorio de «sálvese quien pueda». En la película se desata una lucha de pobres contra pobres, en vez de una lucha colectiva contra la irracionalidad del sistema. La ambición profesional en su obsesiva voracidad por conseguir cada vez más títulos, más bienes, más premios, se vuelve una burbuja solitaria que aísla a los roles masculinos de la película del lazo amoroso con una mujer. En particular esto se advierte en el propio matrimonio de Man-su.
El título, La única opción o No hay otra opción (como se traduciría directo del inglés), aparece por primera vez en boca del capitalista norteamericano ante el recorte del personal, y luego en la boca de Man-Su, al decidir llevar adelante su plan.
No Other Choice es una comedia satírica, cruel y magistral, donde el humor está al servicio del distanciamiento y de la incomodidad que invitan a pensar. La película deja ver muy bien como el capitalismo sin ley, al entronizar el individualismo exitoso (concebido solamente en términos de productividad económica), coarta y destruye los lazos de cooperación, de solidaridad y de amor entre los seres humanos, e
incluso pone en riesgo la futura continuidad de la humanidad misma.
No Other Choice (Eojjeolsuga eobsda, Corea del Sur/2025). Dirección: Park Chan-wook. Guion: Park Chan-wook, Lee Kyoung-mi, Don McKellar y Jahye Lee, basado en la novela The Ax, de Donald E. Westlake. Fotografía: Kim Woo-hyung. Edición: Kim Sang-beom, KimHo-bin. Música: Cho Young-wuk. Elenco: Lee Byung Hun, Son Yejin, Park Hee Soon, Lee Sung Min, Yeom Hye Ran, Cha Seung Won, Choi So Yul, Kim Woo Seung, Kim Hyeongmook, Oh Dal Soo y Lee Suk Hyeong. Duración: 139 minutos.

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