“Cumbres Borrascosas”, un filme de Emerald Fennell, estreno 2026

Hoy, jueves 12 de febrero, se estrena en cines “Cumbres Borrascosas”, la particular versión libre de Wuthering Heights, adaptada, guionada y dirigida por Emerald Fennell, y protagonizada por Margot Robbie como Cathy y Jacob Elordi como Heathcliff.

En diversas entrevistas, la directora cuenta que su versión pone el título entre comillas, porque su película se propuso llevar a la pantalla grande su visión tal como se la imaginó cuando leyó la novela a los catorce años. Y eso explica que esta “Cumbres Borrascosas”, modelo siglo XXI, parezca basada en un machete mal hecho para aprobar un examen de literatura inglesa del cole. Sin embargo, el mero uso de las comillas no logra eximirla de la inevitable referencia, y tal vez la directora (que tiene en su haber películas tan potentes e interesantes como Promising Young Woman y Saltburn) se pierde la oportunidad de darle una vuelta de tuerca irónica y metatextual a su filme, que engrosa una lista de casi una docena de adaptaciones cinematográficas de la famosa novela de Emily Brontë.

La novela, publicada por primera vez en 1847, presenta una estructura innovadora para su época, que se suele comparar con una mamushka de tramas, al servicio de exponer la crueldad mental y física, hasta el extremo del abuso y la tortura psicológica, por parte de personajes tan impiadosos como el entorno que habitan. En cambio, en esta película, que parece empeñarse en ser un negativo del original, se eliminan la profundidad y las capas de sentido para ofrecer una simplificación de trazo grueso, al punto de convertir a esos personajes en una cáscara, por cierto bella, pero vacía de contenido. La historia queda reducida a un cúmulo de clichés dignos de un culebrón, que solo parece haber conservado los nombres de los protagonistas del clásico y algún paisaje de peñasco remoto, azotado por los vientos, perdido en el norte de Inglaterra.

El filme también se suma a otras “adaptaciones” de obras literarias clásicas que vimos con Frankenstein, de Guillermo del Toro, una tendencia que viene generando gran controversia, tal vez como estrategia de marketing. En el caso de Del Toro, toma la novela de Mary Shelley para contar su historia de qué es lo monstruoso (que ya nos había contado en La forma del agua), mientras que la fantasía adolescente de Fennell convierte el relato del romanticismo tardío inglés, heredero del gótico, en una tragedia pasional, casi como un Romeo y Julieta en tono de videoclip cargado de erotismo, con una pareja protagónica tan imposiblemente hermosa como superficial.

Tal vez uno de los puntos más polémicos de esta “Cumbres Borrascosas” tiene que ver con el casting, al optar para el protagónico por Jacob Elordi, el galán del momento, elegido para hacer suspirar a fans centennials, como en un recital de una boy band. En la novela, Heathcliff es un “gitano”, discriminado y rechazado por su origen y su color de piel, en el contexto de la moral y el sistema de clases victoriano. En lugar de aprovechar para reeditar la denuncia por la crisis de los migrantes y la hipocresía que sigue azotando nuestro tiempo como la borrasca brontëana, la película se limita a regodearse en un festín visual propio de esta era en la que impera la cultura de lo aesthetic. No se entiende la intención de esta joven cineasta británica, ganadora del Oscar y del BAFTA, al recurrir a un protagonista que representa la belleza hegemónica, pero que para no ser acusada de white-washing (sesgo racial), y tildar el casillero de “diversidad” en su elenco, coloca a Shazad Latif en el rol del marido (que en el libro era el típico caballero acaudalado anglosajón, rubio de ojos celestes), y a Hong Chau como Nelly, la confidente, que terminan siendo los malos de la película.

Imprimirle un estilo visual de alto impacto, jugar con un vestuario que aporta dramatismo y espectacularidad, una paleta de colores llamativos, e interiores que plasman el universo creativo del autor, o intervenir el clima del relato con una banda de sonido moderna (como lo hiciera Sofia Coppola hace 20 años en su genial e innovadora María Antonieta) son decisiones artísticas muy respetables, e incluso bienvenidas a la hora de reinterpretar un clásico. Pero esta “Cumbres Borrascosas”, tiktok edition, que se parece más a un mix de la Blancanieves live action, y una pasarela de la semana de la moda, nos vende gato por liebre al pretender convertir un cuento con moraleja sobre las desastrosas consecuencias de un vínculo tóxico y posesivo en un “romántico e intoxicante relato épico de deseo, amor y locura”, como reza el material de promoción.

REGULAR ⭐⭐


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