«La vergüenza de haber sido y dólar de ya no ser», de Alberto Ajaka.
Por Carla Leonardi.
Solo, y sin más que el cono de luz que lo ilumina en el escenario, Alberto va desplegando ante el público la peripecias de su vida como sobreviviente de varios robos, la debacle económica de su familia y sus torpezas en el amor durante los años del menemismo.
Esta puesta en escena minimalista, permite resaltar la voz del narrador en primera persona en la experiencia de auto-ficción del protagonista y también hacer de él un personaje con características crísticas. Pues como reza el titulo de la obra, tomado del tango interpretado por el zorzal criollo Cuesta abajo y que cambia dolor por Dólar, en un ingenioso juego de palabras; se trata de una historia de caída y redención, de muerte simbólica y resurrección de un Alberto que su momento más oscuro, cavila en un monólogo entre el público por el filo de la duda hamletiana entre ser o no ser. Y son letreros, voces escuchadas o recordadas, las que como momentos epifánicos rescatan al protagonista de la desazón de existir.

El cuerpo de Alberto se vuelve la caja de resonancia del dramatismo melodramático como de la melancólica sordidez de atmósfera arltiana que tienen las escenas, y que encuentran su alivio en el recurso al humor y a los momentos musicales, que fluyen con naturalidad. Sorprende la ductilidad actoral de Ajaka, que siempre resulta solvente en los roles cinematográficos, que ahora se entrevén desaprovechados al quedar muchas veces encasillado en roles de tipos duros y marginales.
El unipersonal, aunque situado en los años 90, dialoga directamente con el momento presente, ya que se menciona que “no hay plata” y varias veces se repite la pregunta ¿dónde está la plata?, punto en que los reiterados robos y episodios vividos a nivel familiar entroncan con las crisis y la fuga de capitales a nivel nacional.
El fantasma paterno sobrevuela la pieza pasando de la voz de mando del jefe en los momentos de juventud, a la voz amorosa que en el presente de la narración escénica orienta desde el más allá. Porque un padre en definitiva es eso, una brújula, y aunque se elija otra dirección, nunca es lo mismo que andar por la vida desorientado. Alberto rescata del padre la dimensión ética de negarse a comprar dólares en los años de la aparente bonanza en que nos sumía la convertibilidad durante el menemato. Y es esta misma ética la que podrá mostrarlo quebrado, pero íntegro en su dignidad, porque si la libertad es la del mercado, la patria es siempre el otro, es la apuesta por la experiencia colectiva, como lo es el teatro.
Muy buena.

Estreno: martes 5 de marzo a las 20hs
Funciones: martes a las 20hs
Lugar: El Galpón de Guevara (Guevara 326, CABA)
Entrada General: $6000 / Por Alternativateatral o en boletería.
Duración: 70 minutos
Público: Adulto
Ficha técnico-artística
Autoría: Alberto Ajaka
Actúa: Alberto Ajaka
Fotografía: Malú Campello
Asistencia: Luciano Kaczer
Producción: Luciano Kaczer
Diseño de iluminación: Adrián Grimozzi
Prensa: LK Prensa & Comunicación
Dirección: Alberto Ajaka

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