«Entre tus siestas». El lado B de la maternidad en clave de humor.
Por Carla Leonardi.
La relación de la actriz y dramaturga Brenda Howlin con el tema del puerperio, poco transitado en la ficción, arranca desde su participación como actriz en No sé cómo volver (2018), la serie de ficción inspirada en historias reales, dirigida por Silvina Estevez. En Entre tus siestas, vuelve a esa etapa invisibilizada de la maternidad, desde el desafío de la escritura, la producción y también la dirección, compartida junto a Flor Micha y Santiago Swi.
Donde la primera lo abordaba desde el drama y el realismo social, aquí la clave de su eficacia reside en la comedia de situación, que permite una llegada más amable al espectador, sin que se minimice o banalice el aspecto doloroso, agotador y angustiante que suele tener esta etapa del maternar. Pues lejos del idilio al que la maternidad remite en el imaginario, el parto es un acontecimiento que como bien dice la misma obra, convierte a una mujer en madre, que la hace nacer como tal, y esto conlleva la dificultad de recuperar lo femenino, de cabalgar entre estos dos aspectos de una partición consigo misma.
La obra abarca un rango temporal que va desde los últimos momentos del embarazo, el parto, el desarreglo que introduce el puerperio, especialmente en la mujer, con su propio cuerpo, en su relación con el partenaire y con sus proyectos personales; hasta el momento en que consigue un nuevo arreglo, no sin terapia mediante, que permite hacer vivible la experiencia de haber parido un hijo .
Que la pieza trabaje con la pareja parental, aunque prime la perspectiva femenina, permite pensar las diferencias de cómo uno y otro sexo vive la llegada de esa otredad que es el hijo al seno familiar. Como bien muestra Entre tus siestas, donde del lado de la mujer, el embarazo, el parto y el puerperio son experiencias de cuerpo que lo afectan dolorosamente y lo trasforman, generando las más disparatadas fantasías catastróficas y hasta escenas de celos, el varón los transita desde un lugar de exterioridad que le hace menos mella, pudiendo transitar mejor su día a día (ver series, salir a trabajar, tener vida social). Debora Zanolli se luce en su trabajo, ya que con carisma y solidez consigue imprimirle a su personaje los matices necesarios que hacen convincente su transito por el puerperio, bien acompañada en escena por Martín Tecchi.
Que el parto y el amamantamiento se representen a través de cuadros de danza es un acierto de la dramaturgia, al poder hacer pasar al espectador esa experiencia que conlleva desgarro y placidez.

0tros recursos muy bien utilizados son la iluminación, al marcar un clima de intimidad en el pasaje de la escena que se presenta a los pequeños monólogos donde el espectador puede acceder a la interioridad de la mujer (lo que piensa, teme o fantasea, pero no puede compartir con su pareja), y el uso de la voz en off, para dar cuenta de las múltiples demandas y presiones que vienen desde lo familiar y lo social.
Por otro lado, la graciosa conversación íntima entre el bebé y el padre, con éste recostado en el sillón, emulando una sesión de terapia, balancea la obra, introduciendo los momentos compartidos sin interrupciones que el hombre pierde con su compañera por la llegada del niño y la pérdida de espacios con sus amigos. De esta manera, si bien la obra toca un tema que concierne a las mujeres, no carga las tintas sobre el discurso feminista, sino que posa una mirada femenina sobre el puerperio. Es este gesto el que permite, como reza el poema final, que la maternidad pueda ser vivida no sólo cómo la mierda que es, sino como la mayor de las suertes y que la obra se tiña con un manto de delicadeza y de ternura .
Más allá de algunas pequeñas imprecisiones de dirección, la obra en su conjunto es disfrutable y permite reflexionar sobre los modos en que cada mujer se inventa una solución a lo agobiante que puede resultar la experiencia del postparto.

Ficha técnico – artística.
Autoría: Brenda Howlin. Dirección: Brenda Howlin, Flor Micha, Santiago Swi. Elenco: Martín Tecchi y Débora Zanolli. VVestuario: Den Gómez. Escenografía: Marcos Murano. Objetos: Flor Micha. Iluminación: Jéssica Tortul. Sonido y música: Juan Barone. Cancionista: Alan Gancberg. Coreografía: Flor Micha.
Datos de interés.
Sala: La Carpintería (Jean Jaures 858). Funciones: Domingo – 19:00 hs – Hasta el 30/06/2024. Sábado – 16:00 hs – 01/06/2024
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