«Estoy acá sin fin», de Leticia Coronel.
Por Carla Leonardi.
Hay obras que se tejen a puro pulmón, a pura porfía del deseo y que son el testimonio de un saber hacer con lo inacabado, con lo incompleto y este es mérito de Estoy acá sin fin, escrita, dirigida y también interpretada por Leticia Coronel, junto a otras actrices y bailarinas.
La obra estaba pensada originalmente, desde la puesta en abismo, para que la interpreten madre e hija en la realidad en el mundo de la ficción. Pero hete aquí que en medio del proyecto, la hija renuncia. Es entonces que Leticia Coronel recurre a invitar a un grupo de actrices para que interpreten distintas escenas del complejo vínculo madre-hija, en el período de la pubertad de ésta. Se trata de un modo de exorcizar las angustias ligadas a la separación y a la culpa por aquello que se hizo o no se hizo durante la crianza, que siempre dejan a una madre en posición de falta.
Coronel lleva adelante la titánica tarea de poner el cuerpo en todos los rubros, es la anfitriona que recibe al espectador, la que dirige, la que actúa y la que maneja tanto la iluminación como la música. La obra puede encuadrarse entre el biodrama (que se estructura entre el casting de actores, los ensayos, las escenas propiamente dichas y la interacción con el público, desmontando el artificio teatral) y el legado epistolar que una madre le deja a su hija, para poder permanecer simbólicamente en ella cuando ya no esté.
La obra evoca, desde la sensibilidad más que desde el terror, la famosa “distancia de rescate”, el hilo que se tensa o se vuelve laxo entre una madre y una hija, de la nouvelle de Samanta Schweblin.

Porque ¿cómo saber cuál es el límite hasta el cual estar ahí, atenta, disponible, cuando la hija impone una silenciosa distancia necesaria para descubrirse a si misma? Cómo se lidia con lo inexorable del tiempo que transcurre es otro de los temas del material, y es la obra misma como poética creación la que se erige trascendiendo lo real del tiempo y de la muerte.
La maternidad de Leticia Coronel no ha sido fácil . Tuvo a su hija siendo muy joven, se ha separado del padre de ella al poco tiempo de su nacimiento y ha tenido que criarla, sin el soporte de su propia madre (que dio el batacazo de irse a vivir a Brasil detrás de un amor), entre su trabajo de camarera y los ensayos teatrales. En este contexto, la culpa que instala la sociedad, por no ser una madre lo suficientemente presente, es difícil de sortear sin que produzca efectos sintomáticos. Sin embargo, visto desde otra perspectiva, Estoy acá sin fin como testimonio de una madre deseante y de una mujer persistente en su pasión por el teatro, es el mejor legado que una madre puede dejarle a una hija. Porque Coronel, aunque en el momento debe soportar los embates de los reproches de su hija por esa tristeza y angustia que a veces la sobrepasan, se posiciona (a pesar de ella misma) como una madre no-toda y transmite que más allá de la madre, hay una mujer . Allí se palpa la semilla desde la cual la hija podrá recoger el guante y saber hacer con su propia feminidad y eso como hija siempre se agradece.
En tiempos de tanto odio y crueldad, Estoy acá sin fin se construye con ambiciones mesuradas y una búsqueda estética genuina, con humor y poesía, con la ternura y la sensibilidad que irradian los cuerpos que danzan e interpretan en el espacio escénico, y llega , sin lugar a dudas, a tocar la fibras emotivas del espectador.
Calificación: Buena

Ficha técnico artística.
Actrices y creadoras escénicas: Nazarena Amarilla, Maira Annoni, Blanca Anzoategui, Damiana Gamarra, Jennifer Romina Hernández, Leticia Coronel.
Dirección de arte y diseño de vestuario: Uriel Cistaro
Realización de arte: Luisa Vega
Asistencia de dirección: Matías Lozza (etapa inicial)
Asistencia de dirección y puesta en escena: Anastasia Villán
Asistencia de escena y producción ejecutiva: Sol Tuñón
Asistencia coreográfica: Lucía Cuesta
Fotografía: Nora Lezano, Ludmila Chernomoretz.
Diseño gráfico y producción visual: Alonso Gil Gil
Prensa: Marisol Cambre
Co-producción: Estudio Los vidrios, Ujo teatro
Asesoría y colaboración artística: Lisandro Rodríguez
Dramaturgia y dirección general: Leticia Coronel
Funciones: domingo 19h
Estudio Los Vidrios: Donado 2348 (Villa Urquiza)
Duración: 60 minutos
Entrada general: $7000
Estudiantes y jubilados: $6000
Reservas: estoyacasinfinobra@gmail.com

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