«Cuando Frank conoció a Carlitos», de Raúl López Rossi y Gustavo Manuel González.
Por Carla Leonardi.
El género musical, por su característica de vincularse a lo fantástico en el punto en que los actores rompen el realismo de la escena para comenzar a bailar y narrar a través de canciones, tiene esa capacidad de transportarnos a otro mundo, y este efecto lo logra con solvencia Cuando Frank conoció a Carlitos de Raul López Rossi y Gustavo Manuel Gonzalez con dirección de Natalia del Castillo y Nico Posse.
Lo que propone la obra es un encuentro imaginario (pues aunque han circulado versiones nunca se ha podido comprobar que verdaderamente acaeciera), entre un consagrado Carlos Gardel y un joven Frank Sinatra que un aficionado al canto que busca ascender socialmente. El contexto del encuentro se da en 1934 en ocasión de un show que el zorzal criollo brindó para los estudios NBC de Nueva York, donde un tímido Sinatra se acerca al camarín para felicitarlo y comentarle su admiración. Se establece entonces a lo largo de la conversación un vínculo a modo del maestro y el discípulo, no sin cierta camaradería que se va forjando debido a los orígenes de los bajo fondos que ambos comparten. Gardel lo aconseja y alienta en el sendero de la música y a la vez le brinda cierta educación sentimental.
El diálogo entre ambos se lleva a cabo mediante el poco inglés de Gardel, el poco castellano de Sinatra y el cocoliche de los arrabales porteños que mamó el zorzal del Abasto y es la barrera idiomática, la fuente de los malentendidos de donde extrae la pieza sus momentos de humor.

Así, transitando tópicos como la pasión por el juego, por las mujeres y por el barrio y los amigos, se van desgranando los clásicos tangos gardelianos que llegan al espectador con la voz de Oscar Lajad, la orquesta en vivo y las coreografías de tango muy bien ejecutadas. Uno de los puntos más altos de los cuadros musicales es Cambalache, donde la platea explota de ovación.
En lo que hace a las posiciones sexuadas, un punto importante es lo que revelan los tangos en relación a las mujeres, a quienes se las nombra de distintas maneras (mina, percanta, grela, etc) sin poder llegar nunca a atrapar su esencia (ya que es estructuralmente irrepresentable). Y en general, se la maldice, o sea; se la dice mal, ya que no habría el buen nombre para una mujer más que la palabra que la desde dice el amor. Por otro lado, se ve la manifestación de una de virilidad que se asociaba a aquel que era capaz de jugársela y sufrir por amor, en las antípodas de las nuevas virilidades en la actualidad; que no se ligan al compromiso afectivo, sino a una lógica de consumo de féminas por las que se pasa con total fluidez.
El vinculo entre ambos se forja porque Frank busca comprender la esencia del tango, algo que Gardel intenta acercarle pasándole las letras de los tangos en inglés que ha realizado la cadena NBC, pero se va revelando que se trata de un sentimiento intransmisible. Porque el tango no depende del contenido, del sentido de las letras (aunque lo tiene); sino de la musicalidad de su poesía que condensa una época y una geografía como Buenos Aires, motivo por el cual siempre que se escucha un tango en el extranjero es capaz de tocar una fibra intima que hace piantar un lagrimón.
Los rubros técnicos (escenografía, música, iluminación) y la interpretación están muy bien, pero la obra falla al estructurarse como duetos musicales donde Frank canta fragmentos de tangos en inglés, lo cual los desnaturaliza por completo y resulta discordante para el espectador, ateniéndonos a lo que planteé en el párrafo anterior. Hubiera resultado más eficaz que los tangos se cantaran en castellano y que el personaje de Sinatra interpretara las canciones de jazz icónicas a las que Gardel da pie (New York, New York o My way) en la conversación que mantienen. Por lo demás, la obra en su conjunto funciona y es perfectamente disfrutable gracias a su halo de fantasía y a su invitación a viajar en el tiempo.
Calificación: Buena.

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- Funciones: Miércoles a viernes a las 20 horas Sábados a las 18 y 20.30 horas Domingos a las 20 horas
- Duración: 80 minutos
- Valor de las localidades: Platea baja $ 10.000, platea alta $ 7.000, tertulia $ 6.000, día popular (martes) $ 6.000
Elenco
Oscar Lajad
Alan Madanes
Antonella Misenti
Bailarines
Victoria Galoto
Ale Andrian
Juan Mendé Jey
Músicos
Teclados Nico Posse
Guitarra Hernán Ian
Piano Luka Giangualani
Bandoneón Astor Basurto
Bandoneón Aureliano Mosquera
Violín Ruth Gerez
Violín Santiago Moore
Violín Ariel Nuñez
Contrabajo Shania Díaz
Bandoneón suplente Martín Bogado
Violín suplente Paloma Barreiro
Violín suplente Agustina Lara Rapetti
Supervisión músicos
Orquesta Aeropuertos Argentina
Néstor Tedesco
ficha técnica
Coordinación de producción Oscar Viaño
Coordinación técnica de escenario Florencia Galano
Producción técnica Pedro Colavino
Coreografía Verónica Pecollo
Diseño de escenografía Gonzalo Córdoba Estévez
Escenógrafa asociada Julieta Kompel
Diseño de sonido Eugenio Mellano Lanfranco
Diseño de iluminación Ariel Gato Ponce
Diseño de vestuario Analía Morales, Jorge López
Coach vocal Flo D’Elia
Asistente de dirección Iñaki Agustín
Stage Manager Flora Finocchiaro
Producción ejecutiva Laura Manganelli Zuviri
Coordinación de producción Nicolás Cavallero
Producción general Curioso Entertainment
Arreglos musicales y dirección musical Nico Posse
Dirección Natalia del Castillo

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