ANIMAL o la salida humana, de Matías Bertilotti.

Por Carla Leonardi.

Un hombre todavía con cierta apariencia simiesca, porque aún no ha completado su evolución en lo exterior, se presenta ante los miembros de la Academia de Ciencias solicitando ser admitido como humano. De la disertación dependerá su futuro. El vallado que se encuentra en el escenario pretende plantear, de entrada, una tajante frontera entre el terreno de lo animal y de lo humano.

Adaptación libre del cuento de Kafka Informe para la academia (1917), la dramaturgia de Matías Bertilotti en Animal o salida humana, sigue en lo esencial el espíritu del original, pero reescribe el texto para hacerlo resonar con el presente argento, especialmente en los pasajes que atañen al humor y a la incidencia de la tecnología.

Pedro Rojo (Luis Sartor), desde el atril, plantea dirigiéndose al público (que entonces queda situado en el lugar de emitir el juicio final respecto de su aceptación o no como parte de la especie humana), el objetivo de su ponencia. Su situación es crítica ya que por su evolución no puede volver a la libertad de la selva, algo que además ha olvidado. Pedro da cuenta entonces de sus primeros recuerdos, cuando fue capturado en la selva por cazadores y fue incómodamente confinado en una jaula en un barco. También narra cómo comenzó a trabar astutamente relación con los marineros al mostrarse pacífico, cómo comenzó a observarlos en sus gestos, movimientos y costumbres y cómo comenzó a hablar, excitados sus sentidos por el alcohol en medio de una fiesta. Pedro demuestra todo lo que ha aprendido en diversas áreas y su capacidad de pensar autónomamente, lo que lo diferencia de los simios amaestrados a quienes solo queda el destino del circo o del zoológico, ya que solo repiten e imitan a los humanos. De allí que se haya dedicado a la pintura y a la escritura, visualizando así una salida posible del cautiverio, apuntando no a parecer sino a ser un humano, y de pleno derecho.

Incluso admite Pedro sus dificultades para captar el tiempo cronológico como lo empleamos los occidentales, y somos testigos del aprendizaje en acto que realiza del tiempo ante la experiencia de captar la muerte de la chimpancé amaestrada que le ofertaban como compañía. Comenzar a tener conciencia de la muerte del otro y por ende de la propia, y de la finitud de la vida, experimentar el dolor de la pérdida, son claros signos de lo humano. Pero hete aquí que esta experiencia del tiempo produce en él un descubrimiento, que conllevará a un viraje inesperado hacia el final de su disertación.

Desde la primera persona del testimonio de Pedro Rojo, el agudo texto de Bertilotti nos interpela y deja resonando en el espectador diversas cuestiones: ¿son los simios, incluso los animales en general, menos evolucionados que los humanos? ¿Son verdaderamente tajantes las fronteras que separan lo animal de lo humano? ¿Somos los seres humanos realmente libres o también estamos confinados en una celda cada vez que nos sometemos inconscientemente a los imperativos de consumo o a la captura alienada en las pantallas, como nuevas formas, más sutiles, de dominación? ¿Somos los seres humanos, realmente humanos en un mundo donde parece reinar la crueldad? Siguiendo esta línea, ¿vale la pena para Pedro Rojo ser admitido cómo un humano? En este contexto, es interesante la reflexión que se propone acerca de “la salida humana”, para el impasse en que se halla la civilización actual, donde evidentemente recuperar la dimensión de la ternura, del juego creativo y de la invención de nuevas maneras de vincularnos se vuelve crucial.

Dramaturgia bellamente construida, efectos de maquillaje y puesta en escena adecuados se amalgaman con naturalidad en Animal o la salida humana, a través de la entrega del cuerpo que Luis Sartor realiza en escena, componiendo a un Pedro Rojo verdaderamente convincente tanto desde el trabajo físico como desde las inflexiones de la voz. Una propuesta sumamente recomendable en el teatro independiente que consigue mover a la reflexión del espectador a través de un personaje verdaderamente entrañable y conmovedor.

Calificación: Muy buena. 

Puntuación: 4 de 5.

Ficha técnico artística

Autoría:Matías Bertilotti,sobre textos de Franz Kafka.

Actúan:Luís Sartor.

Vestuario:Jimena Peta Acevedo.

Escenografía:Augusto Latorraca.

Caracterización:Sergio M Kettmayer, Alejandro Beratz, Fernando Ferello, Manuel Vicentín

Música original:Lautaro Zitelli.

Sonido:Javier Stavropulos.

Diseño gráfico:Paula Sartor.

Asistencia de dirección:Leonardo Fusaro.

Prensa:Valeria Solarz.

Producción ejecutiva: Cipe Fridman.

Producción:Paula Sartor.

Dirección:Victor Laplace

Duración: 60 minutos
Clasificaciones: Teatro, Presencial, Adultos

NÜN TEATRO BAR
Juan Ramirez de Velasco 419 (mapa)
Capital Federal – Buenos Aires – Argentina
Teléfonos: 4854-2107
Web: http://www.nunteatrobar.com.ar
Sábado – 18:00 hs – Hasta el 14/06/2025


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