Digger: el relato sigue funcionando.
Por Maria Onaindia.
Iñárritu viene jugando con el artificio desde hace años. En Birdman (2014), con la frontera entre realidad y representación; en Bardo, falsa crónica de unas cuantas verdades (2022), con la memoria y la ficción. Digger (2026) lleva esa obsesión al extremo: la película no solo habla de quién controla el relato; lo ejerce sobre el espectador.
Digger se vende como un vaquero moderno: sombrero, botas texanas, la promesa de un John Wayne contemporáneo que va a luchar contra los malos. El afiche miente, claro. El malo es él, pero no es el único. La película está plagada de gente desagradable: un presidente con cáncer en el ano (John Goodman), porque la sutileza no es lo que sobra; un militar que resuelve todo con bombas; un magnate (Tom Cruise) cuyo único vínculo es un gato casi petrificado que duerme, come y vomita en su propia cama. La única voz decente es la de un científico miedoso que dice la verdad (Riz Ahmed). Alrededor de ellos, un elenco de lujo, con Jesse Plemons y Emma D’Arcy entre otros. En la película resulta todo muy obvio, pero no por descuido: el grotesco necesita tipos reconocibles.

Digger no trata sobre el desastre en Groenlandia ni el petróleo. Trata sobre quién controla el relato. Y para hablar de eso, la película apuesta por un dispositivo: primero hace creer que es una sátira política más, y después muestra algo totalmente distinto que cambia el foco del espectador: lo que se desarrolla en el comienzo con total verosimilitud se convierte luego en una de las capas de la película.
Interrumpir la ficción para examinarla es un recurso brechtiano, y acá funciona porque la película manipula al espectador y más tarde revela el cómo lo hizo. Si el tema es la manipulación, la película tenía que manipularnos primero. Esa cocina también se ve en la textura: Iñárritu vuelve a trabajar con Emmanuel Lubezki y rodó en VistaVision, un sistema de los años cincuenta que expone el 35 mm de costado, sobre un negativo de mayor superficie.

Cruise, mientras tanto, hace algo que no hacía hace años: deja de correr más rápido que el viento para convertirse en un anciano extravagante y colérico. Sin misiones imposibles ni dobles de riesgo. La película le da el disfraz de cowboy al villano y las virtudes del héroe americano al actor (buen padre, buen esposo, trabajador responsable). Esa oposición es de lo más filoso del filme: el malo es el que manda, pero el que trabaja es el que ama. John Wayne al fin, pero sin el disfraz.
La película no descubre nada nuevo sobre el poder, pero encuentra una forma de mostrarlo que no se agota en la denuncia. No busca iluminar ni dejar una lección. Busca otra cosa: que cuando termines de verla no puedas sacártela de encima fácilmente.
No es una película perfecta. Es excesiva, grotesca, por momentos se cree más importante de lo que es. Pero también es original en la forma: tiene una idea clara de cómo contar y un recurso que no se ve seguido, mostrar cómo se fabrica lo que creemos sin dejar de fabricarlo. No es una película que pase de largo; la pregunta tampoco: ¿verdad versus relato? Lo cierto es que el relato sigue funcionando.
ACERCA DE LA PELÍCULA
El cineasta ganador del Óscar Alejandro G. Iñárritu regresa con su película original DIGGER, protagonizada por Tom Cruise en el papel principal.
El hombre más poderoso del mundo emprende una frenética misión para demostrar que es el salvador de la humanidad antes de que el desastre que ha desatado destruya todo.
Cruise protagoniza junto con el ganador del Óscar Riz Ahmed, John Goodman, la nominada al Óscar Sandra Hüller, Michael Stuhlbarg y el nominado al Óscar Jesse Plemons.
Iñárritu dirige a partir de un guion escrito por Inárritu y los ganadores del Oscar Alexander Dinelaris y Nicolás Giacobone, y Sabina Berman, una historia de Berman e Iñárritu y Jez Butterworth. La película es producida por Iñárritu, la nominada al Oscar Mary Parent, Cruise y producción ejecutiva de Joshua Grode.
Junto a Iñárritu detrás de cámaras se encuentran colaboradores habituales como el director de fotografía ganador del Oscar Emmanuel Lubezki; los editores Conor O’Neill y el ganador del Oscar Stephen Mirrione; la diseñadora de vestuario nominada al Oscar Jacqueline West; el diseñador de maquillaje y peinado ganador del Oscar Alessandro Bertolazzi; y la directora de casting nominada al Oscar Francine Maisler; además del diseñador de producción ganador del Oscar Dennis Gassner y el diseñador de producción Richard Johnson, el diseñador de maquillaje protésico ganador del Oscar Kazu Hiro y el compositor Cosmo Sheldrake.
Warner Bros. Pictures presenta una producción de Legendary Pictures, una película de Alejandro G. Iñárritu: DIGGER, rodada íntegramente en VistaVision y estrenada en cines y salas IMAX® de toda Norteamérica el 2 de octubre de 2026, y a nivel internacional a partir del 30 de septiembre de 2026. Será distribuida por Warner Bros. Pictures.

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