Teatro: “La reina de la belleza”, de Martin McDonagh


Por Claudia Ferradas.

Hace veinte años, la escena teatral porteña aplaudía a Aída Luz y Leonor Manso en La reina de la belleza de Leenane, dirigida por Oscar Barney FinnLa reina ha regresado, en manos del propio Barney Finn, y nos conmueve profundamente.  

El texto de Martin McDonagh (autor de la consagrada obra The Pillowman, ganador de un Oscar y director de la galardonada Tres anuncios para un crimen) es feroz, descarnado. Pone en escena la tensa relación entre una madre anciana (Marta Lubos) y su hija Maureen (Cecilia Chiarandini), en una casa rural de Leenane, un pueblo irlandés en la comarca de Connemara cuya población joven es drenada por el desempleo.

La cuidada escenografía, el vestuario y el texto de la versión y traducción de Fernando Masllorens y Federico González del Pino permiten percibir el telón de fondo detrás de la trama: una Irlanda anterior a los cambios económicos y sociales que se producirán en los años 90, donde los jóvenes emigran a Inglaterra en busca de trabajo. La discriminación, el desarraigo  y las condiciones laborales deplorables redundan en una profunda frustración, y a menudo en violencia, tanto en los que se quedan como en los que vuelven de visita.

En este contexto, el aislamiento, las restricciones y la falta de oportunidades hacen que Maureen viva el mandato del cuidado de su madre como una pesada carga que la llena de resentimiento. Ambas comparten una relación compulsiva dentro de una rutina doméstica en la que la globalización se cuela a través de la radio y la televisión pero convive con baladas tradicionales en la radio. Esta tensión produce efectos humorísticos que recuerdan al teatro del absurdo.  

Si la relación se presenta con agresividad y lenguaje soez desde el principio, la irrupción del afuera a través de la llegada de los hermanos Pato y Ray (Pablo Mariuzzi y Sebastián Dartayete) al microcosmos de esta cocina pueblerina rompe el precario equilibrio doméstico, introduce el deseo y desencadena el conflicto. La creciente violencia se hace cuerpo en las magníficas actuaciones de Cecilia Chiarandiniy y Marta Lubos (tan premiada por su trabajo en El diccionario, también dirigida por Barney Finn). Los personajes masculinos, en actuaciones efectivas que los presentan como detonantes y catalizadores, resultan funcionales, adecuadamente desdibujados en una cultura irlandesa de mujeres fuertes.

El resultado es una experiencia teatral profunda que nos deja sin aliento y nos atraviesa tanto desde el rechazo como desde la empatía, planteándonos hasta dónde podemos llegar al vernos atrapados por la manipulación y desbordados por nuestras circunstancias.

Opinión: Muy buena.

Ficha técnico – artística

Autor: Martin Faranan McDonagh

Dirección: Oscar Barney Finn

Actúan: Marta Lubos, Pablo Mariuzzi, Cecilia Chiarandini, Sebastián Dartayete

Voz en off: Pablo Flores Maini

Asistente de dirección: Florencia Laval

Escenografía: Eduardo Spíndola

Diseño de iluminación: Claudio del Bianco

Asistente de iluminación: Estefanía Piotrkowsky

Vestuario: Isabel Zuccheri

Asistente de vestuario: Josefina Veliz

Producción ejecutiva: Alberto Teper / Cynthia Nejamkis

Prensa: Duche&Zárate

Diseño gráfico: Leandro Correa

Fotografía: Lucas Suryano

Datos de interés

Funciones: viernes y sábados a las 20 horas

Localidades: $ 450.-

Teatro El tinglado – Mario Bravo 948 – CABA

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