Azul y la navidad, de Lorena Romanin.

Por Cecilia Della Croce.

Llegó la navidad y en casa de Virginia (Mayra Homar) arrancaron los preparativos en torno a un simbólico arbolito azul. La dueña de casa está ansiosa porque, tras seis años de distanciamiento, este diciembre vienen de visita al pueblo, su hermana Checha (Eugenia Guerty) y su sobrina Azul (Carolina Unrein), que la última vez que vio a sus primos y a sus tíos todavía se llamaba Juan Cruz. Virginia quiere que todo salga bien y trata de aleccionar a su marido Mario (Pablo Finamore) y a sus hijos veinteañeros, Gonzalo (Guido Botto Fiora) y Rodrigo (Marco Gianoli) para que no haya momentos de incomodidad y “tengamos la fiesta en paz”. La cosa empieza a complicarse cuando se entera que Milagros (Luciana Grasso), la novia de Rodrigo, que le cae pésimo, también viene a compartir la cena. A pesar de sus esfuerzos por mantener la armonía familiar, su pedido se vuelve una mera expresión de deseos porque Mario es un tipo entre tradicional y básico, que no está dispuesto a replantearse sus prejuicios ni a dejar de llevar el discurso del patriarcado como si fuera el estandarte de su club de fútbol.

Estos son los ingredientes de Azul y la navidad, la nueva comedia dramática de Lorena Romanin que, con su estilo ligero y agudo como un dardo sutil, explora los vínculos familiares atravesados por brechas generacionales y por un cambio de paradigma cultural. Como ocurre en muchas familias, alguna de las partes pasa a ser un elemento catalizador del cambio y todas las piezas se mueven y terminan corriéndose de lugar. La llegada de Azul, casi sin proponérselo, cuestiona los roles de género y abre caminos para que quienes puedan dejen atrás las etiquetas y rótulos que reducen todo a “rosa o celeste”.

El planteo inteligente subyace a una anécdota entretenida y bien actuada. Se destacan las hermanas, encarnadas por dos grandes actrices como Eugenia Guerty y Mayra Homar, dos mujeres que parecen estar separadas por el alambre de púa invisible de conflictos callados y dolores antiguos que intentan superar. También aportan frescura los centennials, especialmente en el contrapunto entre Luciana Grasso y Carolina Unrein: Milagros se deslumbra ante la presencia de Azul y siente la necesidad de demostrarle que es una par que “se pone de su lado” pero termina tratando de definirla y de averiguar “qué” es Azul en lugar de dejarla ser quien es.   

FICHA TÉCNICO ARTÍSTICA

Dramaturgia: Lorena Romanín

Actúan: Guido Botto Fiora, Pablo Finamore, Marco Gianoli, Luciana Grasso, Eugenia Guerty, Mayra Homar, Carolina Unrein

Diseño de escenografía y vestuario: Gabriella Gerdelics

Realización escenográfica: Mariano Indij

Fotografía: Alejandra López

Diseño gráfico: Diego Heras

Prensa: Carolina Alfonso

Producción ejecutiva: Adriana Yasky

Asistencia de dirección: Adriana Yasky

Puesta en escena: Lorena Romanín

Dirección general: Lorena Romanín

Agradecimientos: Mauro Cappellacci, David Masajnik, Jorgelina Vera, Javier Marra, Paloma Lipovetzky, Flor Romanin, Jimena Morrone, Luis de Almeida, Circuito Cultural Barracas

EL GALPÓN DE GUEVARA – Guevara 326, Chacarita

https://www.galpondeguevara.com/

Funciones: lunes 20hs.

Entradas por Alternativa

Entradas:  $1500

Duración: 60 minutos

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