Por Manuel Germano.
El dramaturgo croata Ivor Martinic conquistó al público porteño con su excelente «Mi hijo solo camina un poco más lento» hace años atrás. La obra tuvo varias temporadas y cambios de elenco. Actualmente se puede ver en Timbre 4 los domingos al mediodía.
El año pasado estrenó en Moscú teatro la pieza de su autoría y dirección «Sería una pena que se marchitaran las plantas», con las actuaciones de Victorio D´Alessandro y Júlia Ferré, en la cual él intervenía en escena. Nuestro comentario respecto de ese material aquí.
El pasado viernes Martinic volvió a estrenar en Moscú teatro también en un triple rol: es director, co-autor y lo volvemos a ver en escena. El biodrama cuenta la historia de Guillermo, nacido y criado en El Salvador, un país muy violento, pero que también ha sido considerado, en su momento, como uno de los más felices del mundo. El recorte de esta obra está en plantear la historia de Guillermo unicamente en relación a los momentos felices que él recuerda y decide contar, omitiendo los tristes. Criado en el seno de una familia humilde y víctima de violencia, el actor se interpreta a si mismo, relata su infancia y adolescencia, describe su barrio y los vínculos familiares. Por momentos se detiene o hace un silencio. Hay temas sobre los cuales no profundiza. Si no es un recuerdo feliz, no tiene lugar en esta obra. Esta idea sobre lo que se cuenta y lo que no es lo más valioso de la puesta.
Martinic y Miranda se conocieron en España, país al cual el actor migró. Fruto de largas charlas e ideas surgió este material que alterna documentos y recuerdos, enmarcados en una serie de preguntas elaboradas en escena por Martinic. Y aquí es dónde cabe preguntarse si la puesta no sería mucho más potente y reveladora sin la participación del autor croata en escena. El contenido de la vida de Guillermo Miranda y su capacidad expresiva es sin duda suficiente para que se pueda parar delante del público y hacer partícipe al mismo de su historia, de llevar adelante una dramatización de su pasado y presente. La decisión de que Martinic esté en escena, haga las preguntas, encienda y apague las luces, o asienta con monosílabos o expresiones breves le resta fuerza dramática y teatralidad a la obra.
No resulta conveniente, en este caso, que el autor/director se exponga y participe de la obra para que la misma cuente lo que tiene para contar, más aún cuando se tiene a un actor con la expresividad suficiente para hacerlo.
Guillermo Miranda, por su lado, logra climas íntimos cuando se dirige al público, su historia por supuesto lo interpela y deja lugar a la emoción. Hay un retorno muy bien logrado desde lo emocional a su niñez, sus vivencias y la importancia de la familia (en particular su madre).
«Drama feliz de un joven del país más violento del mundo» abre la ventana de una historia cargada de matices en la cual solo se relatan los momentos felices, los que valen ser recordados y expresados, y nada mejor que la voz de su protagonista para que los mismos sean representados.

Ficha artística-técnica
Autoría y actuaciones: Ivor Martinic – Guillermo Miranda
Traducción: Nikolina Židek
Música: Maja Posavec
Videoproducción y fotos: Gabriel Vorbon
Diseño gráfico: Olivier Barrette
Productora: Ivana Ujčić
Asistente de dirección: Mauro J. Pérez
Prensa: Marisol Cambre
Producción: T25 con Planta Uno
Dirección: Ivor Martinic
Datos de interés.
Estreno viernes 6 de octubre
Moscú teatro – Ramírez de Velasco 535 – CABA
Funciones: viernes 6, 13, 20 y 27 de octubre a las 20.30 horas
Localidades: $3500 – Estudiantes y jubilados: $3000
Entradas por Alternativa
Duración: 50 minutos
4 únicas presentaciones

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