Silvia, de Nelson Valente.
Por Carla Leonardi.
Que todas las familias felices se parecen, pero que cada familia infeliz lo es a su manera está muy bien dicho en el comienzo de Anna Karenina, de Tolstoi. Y esto es válido para Silvia, comedia dramática en clave realista que cuenta con dramaturgia y dirección del realizador argentino Nelson Valente.
La obra en cuestión, que cuenta con una escenografía que nos traslada con detalle al living de una casa en Málaga, se desarrolla en dos actos. Si en el primero, más afincado en la comedia, conocemos a los personajes y la situación en la que se encuentran, en el segundo, que adopta un tono más dramático, asistimos a un secreto que se revela, y a sus consecuencias.
Silvia, una adulta mayor, viaja a Málaga con su hijo, para encontrarse con su hija y su yerno, que viven allí hace unos años. El motivo del viaje es realizar el ritual de despedida de su marido, fallecido recientemente. Pronto se despliegan las características de cada integrante de la familia. El humor negro en torno a las cenizas de Rodolfo y su destino final, son el punto alto de esta primera parte.
En la segunda parte, vemos que Silvia tiene intenciones ocultas con este viaje. Se trata de algo que como espectadores advertimos más que los propios personajes. Se develan así cuestiones del pasado, los años de infelicidad matrimonial y un deseo de vivir lo que le queda de vida en plenitud.
La dramaturgia de Valente es consistente, ágil y eficaz, y está muy bien interpretada por el elenco, que brinda actuaciones orgánicas y convincentes. Silvia se aleja del lugar común de la vejez como etapa inútil y descartable, y la reivindica como una instancia en la que es posible vivir una vida digna, plena de vigencia y potencia creadora. En el gesto final de Silvia, que se libera de toda atadura material y de todo mandato social como madre y como esposa, ella conquista su feminidad, su derecho al amor y al goce.
La vida siempre da segundas oportunidades, aun en el invierno de nuestros días, solo se trata de tener el coraje de tomarlas, y de ir más allá de los prejuicios, para que la vida valga la pena ser vivida.
Muy buena.

Ficha técnico-artística.
Dramaturgia: Nelson Valente
Actúan: Gabriel Beck, Mayra Homar, Julián Ponce Campos, Lide Uranga,
Dirección: Nelson Valente.
Duración: 80 minutos.
Lunes a las 20h en Dumont 4040.

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