Sobre el poder de las palabras y sus usos: «Mis palabras», de Marcelo Allasino.
Por Carla Leonardi (IG: @carla.leonardi1)
En el marco de los 40 años de trayectoria del dramaturgo, director y gestor cultural argentino Marcelo Allasino se presentó en El Excéntrico de la 18° su obra Mis palabras.
El teatro de Allasino evita la composición tradicional texto-centrista y mimética, lo cual se hace evidente en esta propuesta que hibrida la estética del documental con la ficción, el teatro físico y la experimentación formal.
La puesta en escena de la obra es minimalista e implica dos actores, mesas, sillas y micrófonos en el escenario. Pero, además, donde el teatro tradicional esconde en fuera de campo, las otras disciplinas artísticas que hacen al hecho teatral, aquí se hacen visibles formando parte de esta: los operadores de sonido, de video y de proyección multimedial, así como los cambios de vestuario, ocurren en el escenario mismo, haciendo explicito el artificio teatral.

Ante un episodio resonante de autolesión que conmueve a la comunidad docente de una institución, Mis palabras intenta dar cuenta de cómo es posible que se llegue a eso entrecruzando el registro testimonial cercano al documental y la representación ficcional. José Luis (Manuel Ramos), es un joven que está pronto a terminar la licenciatura en Letras. Es contratado para dictar un taller de escritura para personas con discapacidad. Cintia (Agostina Prato) es una de las participantes del taller, se expresa al comienzo con lentitud, pero de repente comienzan a brotar de ella, como agua de milagroso manantial, frases de una lucidez que conmueven e interpelan a José Luis.
Ante el descubrimiento del extraño prodigio, José Luis se propone ayudarla a expresar esas palabras que están cautivas en su interior, se trata del gesto noble de devolverle la palabra a aquellos que no tiene voz como es el colectivo de los discapacitados. Pero hete aquí que Cintia se ha enamorado de él, por lo que busca mantenerlo deslumbrado, tomando frases de libros de la biblioteca de su padre a las que imprime ligeros cambios, logrando una escritura singular en la que hibrida el lenguaje bruto visceral con una poética sublime. Y este raro hibrido se refleja también desde la interpretación actoral donde la carnalidad física de los cuerpos expresa tanto las fantasías eróticas de Cintia como la violencia que comienza a atravesar el vínculo entre ambos.
Así, Mis palabras da cuenta de la conexión entre el cuerpo y la escritura, entre el teatro y el cuerpo, y es precisamente este punto al que Allasino da centralidad más que al contenido narrativo, pues en rigor, se escribe y se actúa con el cuerpo, más que narrar una historia, más que representar un texto ya dado.
Por otra parte, el vínculo romántico que se establece entre Cintia y José Luis puede hacerse metáfora extensiva de cualquier vínculo sexo-afectivo, donde siempre se juegan desigualdades de poder. Las poesías que compone Cintia en su descarnada carnalidad dan cuenta de la dimensión de un amor que no conoce límites, que se acerca a la devoración del cuerpo del otro. Y de ahí a la tragedia, no hay mucho trecho cuando desde el lado de la duda y la vacilación masculina, se generan expectativas románticas que no se pueden o quieren sostener con la respuesta de un compromiso con el cuerpo.
Al mismo tiempo, si tomamos las cosas desde el lugar del docente, la obra introduce la pregunta de hasta dónde es legitimo forzar a un cuerpo para la producción artística. ¿Cuál es el límite entre una exigencia que incentiva o un abuso de poder?
Es destacable la maravillosa entrega de cuerpo de Agostina Prato y Manuel Ramos, sin cuyas interpretaciones arriesgadas, pero a la vez mesuradas, la obra no funcionaría.
En suma, Mis palabras es una propuesta diferente que da cuenta claramente de que no somos dueños de nuestras palabras, pues muchas veces no sabemos de dónde brotan ni tampoco podemos calcular sus efectos. Por eso mismo, en una época en que la palabra está tan devaluada y degradada, la obra nos interpela fuertemente como espectadores, pues desde la resonancia en el cuerpo (algo que el efecto del eco en la puesta trae a colación), nos hace tomar conciencia de su poder y de la importancia de hacer un uso ético de ella en nuestros vínculos.
Calificación: Muy buena.

¿Dónde y cuándo se puede ver?
Domingos a las 17hs
El Excéntrico de la 18ª (Lerma 420, CABA)
Entrada general: $22.000 (Ver descuentos) por Alternativa
FICHA TÉCNICO-ARTÍSTICA
Actuación: Agostina Prato y Manuel Ramos I Música y puesta sonora en vivo: Nico Diab I Diseño de vestuario: Uriel Cistaro I Realización de vestuario: Patricia Mizraji I Dibujos: Clara Esborraz I Realización elementos escenográficos: Salvador Aleo I Dispositivo visual: Mauricio Casaretto y Fabián Kesler I Edición de videos: Daiana Mendez I Cámaras en vivo: Estanislao Niklison y Aquiles Aldazoro I Diseño gráfico: Leonor Barreiro I Co-producción: El Cultural San Martín,
TEATRO UAIFAI y De la Tía Espacio I Asistencia de dirección: Ann Carrera I Producción: Jorge Thefs I Prensa: Prensópolis Clasificación: + 18 l Duración: 80 min.
Autoría, dirección y diseño de iluminación: Marcelo Allasino
Colaboraciones artísticas en videos: Ramiro Rodríguez, Julio Constantin, Leandro Moro, Marcela Bailetti, Marcelo Gieco, César Maldonado, Lucila Maidana, Luz Denise Gonfiantini, Nicolás Espíndola, Yamila Saccavino y Leandro Molina.

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