Teatro: “Ojalá las paredes gritaran”, de Paola Lusardi y Leila Martínez.

Hamlet es un chico atormentado que se la pasa tratando de matar el tiempo y evadirse de la realidad con su amigo Horacio. Tiene una relación difícil con su madre, Gertrudis, que oscila entre el reproche y la culpa, ya que al enviudar, ella tomó la decisión de volver a casarse con el hermano de su difunto marido. Tras la muerte de su hermano, el tío devenido en padrastro, Claudio, queda al frente de la empresa familiar, para lo que cuenta con el apoyo de Polonio, que además de ser consultor en la empresa, es el padre de Ofelia, una chica muy frágil, perdidamente enamorada de nuestro joven galán. Sin embargo, Hamlet juega con ella porque su deseo parece atravesado por la obsesión de vengar el asesinato de su padre y por los fantasmas que lo agobian al punto de llevarlo a un nivel de locura que desencadena un oscuro final…Algo huele a podrido en el seno de esta familia, que no vive en Dinamarca, sino en una casona de Colegiales.

“Ojalá las paredes gritaran” es una brillante versión de Hamlet (de William Shakespeare), en la que las autoras/ directoras Paola Lusardi y Leila Martinez rescatan la esencia de un clásico para reflexionar sobre lo intrincado de las relaciones humanas y las motivaciones de nuestra conducta. El éxito de esta reinterpretación se apoya en tres ejes: el de la atemporalidad de esta tragedia, que tiene algo relevante para decir sobre los vericuetos del alma humana hoy, cuatro siglos después de su tiempo. El eje espacial: la “mudanza” a la casona donde transcurren los hechos y la habilidad de jugar con el espacio, que se convierte en un protagonista más en escenas de resolución magistral, como un monólogo de Hamlet desde la reja o el final de Ofelia (deliciosamente interpretada por Mariana Mayoraz) en el patio. Y en tercer lugar, la puesta acierta en haber encontrado un lenguaje orgánico, que evita caer en clichés e impostaciones, donde nada está forzado: la traducción al siglo del rap y las redes sociales no le quita nada, sino que le agrega una nueva dimensión a la palabra shakesperiana.

El elenco logra una suerte de ritual provocador con la cercanía íntima del público, una ceremonia inquietante en la que participan unas 30 personas como testigos de este hecho teatral vivo (en carne viva, diría) que se da en cada función. Los intérpretes vuelcan una catarata de recursos para transitar y transpirar este torbellino dramático: muy especialmente Antonella Querzoli como Gertrudis, y Julián Ponce Campos, en su Hamlet descarnado y de una intensidad apabullante. Ellos están en el centro del conflicto que pone el acento en una relación madre-hijo, en la que, como diría Borges, es difícil saber si los une el amor o el espanto.

“Cuánta magia se puede generar cuando un clásico es un trampolín para la apropiación teatral sin ataduras. Un Hamlet que no necesita de un espectro para compartir sus propios fantasmas (y develar los nuestros), que no necesita decirnos “ser o no ser” para plantearnos la complejidad de la cuestión, es una celebración del hecho teatral. Ojalá las paredes gritaran nos propone ser espectadores involucrados del manejo fluido de un espacio no convencional. Con actuaciones memorables, una explicitación del cuerpo que asombra y provoca, una Gertrudis que se fusiona con Lady Macbeth, un uso de los objetos y del agua que es una metonimia de lo que el texto de Shakespeare dice y oculta, la obra es un festín de creatividad. Es un orgullo poder ser partícipe de lo que estos jóvenes creadores ofrecen en la bella casona de Colegiales -y quedarse deseando ser parte del promisorio camino que tienen por delante”. Claudia Ferradas, consultora British Council

Esta joya de la movida de la “nueva dramaturgia porteña” se impone a fuerza de originalidad y talento como un suceso escénico de esos que no hay que perderse.

Calificación: Excelente

Cecilia Della Croce – TW: @cecidepalermo/ IG: @cecidepalermook

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Ficha técnico artística
Autoría: Paola Lusardi, Leila Martínez
Sobre textos deWilliam Shakespeare
Actúan: Santiago Cortina, Martin Gallo, Augusto Ghirardelli, Mariana Mayoraz, Julián Ponce Campos, AntonellaQuerzoli
Vestuario: Paola Lusardi
Música: Ignacio Cantisano, Santiago Cortina
Colaboración en vestuario: Vanesa Abramovich
Colaboración en dramaturgia: AndresGranier
Diseño de movimientos: Marina Cachan
Director asistente: Leila Martínez
Dirección: Paola Lusardi

Donde y cuando

Ojalá las paredes gritaran es un acontecimiento escénico que sucede dos veces por semana en una casa de Colegiales.
Luego de un año de intenso ensayo, abrimos las puertas al público todos los domingos a las 14hs y los sábados sábados a las 21hs.
Ingreso sólo con reserva previa por mail o md a nuestras redes sociales.

Mail ojalalasparedesgritaran@gmail.com

Además, “Ojalá las paredes gritaran” cuenta con el elogio de prestigiosos especialistas que la han seleccionado para ser parte del FIBA (Festival Internacional de Buenos Aires), que se llevará a cabo en del 23 de enero al 3 de febrero de 2019.

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