Partido sorpresa, de Faustine Noguès.
Por Carla Leonardi.
El gran show de la política
La disposición espacial de la sala nos sitúa de entrada como espectadores rodeando la escena, y por ello quedamos tomados como público asistente al programa televisivo Carta Blanca, donde los candidatos de distintos partidos políticos de Reikiavik (Islandia) presentan en un minuto y medio sus propuestas de campaña.
Partido Sorpresa, con dramaturgia de Faustine Noguès y dirección de Fiamma Carranza Macchi y Ana Schimelman, parte de hechos reales acaecidos en esa ciudad en el año 2010, cuando el humorista Jón Gnarr presentó El Mejor Partido como sátira de la política tradicional, pero terminó ganando la alcaldía. Se plantea como una sátira política de ficción con una estética posmoderna que descentraliza el texto y lo hibrida con el musical, la danza, el videoarte y la participación del público, brindando una experiencia de la política como un gran circo.
Los parecidos con nuestra realidad se expresan cabalmente en el recorte de videos humorísticos de distintos candidatos y figuras famosas al momento de votar, que se proyectan mientras los propios espectadores emiten su voto tras escuchar las distintas propuestas de los personajes candidatos, a lo largo de una línea temporal de nueve meses de campaña.
Además, la obra se destaca por el fraseo de cada candidato, soportado en una determinada letra del abecedario, logrando dar cuenta de la belleza lírica y la vacuidad sin sentido de los discursos políticos como pura poesía absurda. También resalta el uso de la música en los cuadros musicales, empleadas con fines humorísticos y narrativos, siguiendo la línea de la propia The best de Tina Turner, que usó el propio Gnarr como eslogan de campaña.
Partido Sorpresa muestra con acierto que el humor puede ser una poderosa herramienta para revelar con irreverencia la decadencia de la clase política tradicional, pero que también puede ser peligroso al instalar allí la vacuidad de esos nuevos outsiders que, desde la antipolítica, terminan siendo iguales o incluso mucho más nocivos, al reducirla a un gran show para divertirse, sin hacer contrapeso al verdadero poder real, que en la obra se expresa mediante la inquietante IA que digita las futuras decisiones de la carrera política del personaje de Gnarr.
Partido Sorpresa gana al usar el humor como refugio y como lugar de resistencia. Recupera la dimensión de lo colectivo desde el propio acontecimiento teatral para así sobrellevar, y, acaso torcer, algo en estos tiempos de oscuro cambalache.
Calificación: Muy buena.

Viernes de mayo a las 21hs en Planta Inclán.
Ficha Técnica
Elenco:
Damian Mai, Andres Granier, Adriana Ferrer, Fiamma Carranza Macchi, Ana Schimelman, Felipe Saade
Diseño de movimiento: Milva Leonardi
Colaboración Artística: Verónica Grande
Diseño de iluminación: Jesica Montes de Oca
Diseño de escenografía y vestuario: Juana Aguer
Diseño audiovisual y gráfico: Cata Derecho
Diseño de maquillaje: Micaela Oro
Fotos: Nacho Lunadei
Asistencia de dirección: Floren Messina
Producción: Florencia Schrott
Dirección: Ana Schimelman y Fiamma Macchi
Dramaturgia: FAUSTINE NOGUÉS

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