Teatro: «La omisión de la familia Coleman», de Claudio Tolcachir

Por Cecilia Della Croce (Tw @cecidepalermo, Ig @cecidepalermook)

La foto familiar de los Coleman, este fenómeno teatral que nació en el off en Timbre 4 y en la temporada 2019 llegó por segundo año a las marquesinas de calle Corrientes, empapela la sala Pablo Picasso del Paseo La Plaza, junto a unos enormes posters rojos que rezan: Temporada 15 – Hasta que no nos veas no nos vamos. Por suerte vuelven bajo ese lema para los que como yo, créase o no, no la habíamos disfrutado.

La Omisión de la Familia Coleman se gestó en esa usina de ideas creada por Claudio Tolcachir que se llama Timbre 4 y que desde un PH en Boedo revolucionó la escena teatral porteña. Tal como dice el director: “La Familia Coleman es el fruto de nueve meses de ensayos diarios, trasnoches y madrugones en donde este grupo, este maravilloso conjunto de talentos humanos se entregó sin especulaciones a la gestación del que sería mi primer texto teatral. Estrenamos un agosto de lluvia con la esperanza de haber realizado un buen trabajo y sin más expectativa que permanecer algunos meses en cartel para mostrar orgullosos nuestro trabajo”. Este año, el grupo puede festejar los 15 después de más de 50 festivales internacionales y giras que los han llevado desde su cuna de barrio tanguero a los escenarios del mundo: España, Francia, Portugal, Bosnia, Panamá, El Salvador, Costa Rica, Chile, Brasil y EEUU, entre otros, de un total de 24 países.

Los méritos de la pieza están a la vista: un libro que aborda la problemática de una familia disfuncional sin caer en el costumbrismo típico de las tiras de la tele, sino desde la mirada del absurdo, de una cotidianeidad donde lo patético se hace invisible pero que a pesar de mostrar una cara bizarra permite la identificación y la empatía del espectador.

El otro gran factor que explica este éxito son las actuaciones de los ocho intérpretes que se lanzan a las situaciones que atraviesa la familia desplegando una gama de recursos que les permiten transitar con solvencia desde lo hilarante hasta lo trágico. Cada uno de los integrantes de la familia cumple con el precepto dramático y la marca exacta del director de llevar su misión hasta las últimas consecuencias, como movidos por una filosofía con ecos de tango: la poesía cruel de no pensar más que en mí. Cuando desaparece el elemento aglutinante que los mantiene unidos dentro de esa casa que funciona con sus propias reglas, todo deja de tener sentido y razón de ser en ese universo y cada integrante de la familia queda librado a su suerte.

La Omisión de la Familia Coleman marcó una bisagra tanto para su creador, el merecídamente consagrado Tolcachir, como para otras compañías o grupos de experimentación teatral (por ejemplo las chicas de Piel de Lava) que se aventuraron por esta senda que trae elementos del off al mainstream y hace un tiempo goza de la bienvenida de un público mucho más nutrido y ávido.

Para mí hay un parámetro que llamaría el filtro de las tres “i”: impactar, inquietar (o incluso incomodar), e inspirar para generar algún tipo de respuesta y reflexión; esos tres elementos definen cuándo una ida al teatro se transforma en una experiencia trascendente, y La Omisión de la Familia Coleman los supera con creces.

Calificación: Excelente

1Ficha técnico artística
Actúan: Cristina Maresca (Abuela), Miriam Odorico (Memé), Inda Lavalle (Verónica), Fernando Sala (Marito), Tamara Kiper (Gabi), Diego Faturos (Damián), Gonzalo Ruiz (Hernán), Jorge Noguera (Médico).
Asistencia de dirección: Macarena Trigo
Diseño de luces: Ricardo Sica
Fotografía: Giampaolo Samà
Prensa: Marisol Cambre
Producción: TEATROTIMBRe4 // Maxime Seugé y Jonathan Zak.
Libro y dirección: Claudio Tolcachir

Teatro: «Próximo», de Claudio Tolcachir.

Por Claudia Ferradas (Ig: @ClauFerradas, Tw: @claudiaferradas)

¡Qué enorme desafío para dos actores: estar a pocos metros uno del otro, a veces casi rozándose o caminando en círculos paralelos, y nunca tomar contacto con el cuerpo del otro, ni siquiera mirarse! ¡Qué demanda de concentración y escucha mutua! Porque en Próximo, Elián (Santi Marín) y Pablo (Lautaro Perotti), tienen una historia de amor a distancia, gracias a las posibilidades que brinda internet, y aunque los vemos compartiendo el espacio escénico, ellos se ven por una pantalla, o por varias… No se conocen personalmente: uno está en España, el otro en Australia. A medida que avanza la trama, se convierten en lo único con lo que el otro puede contar, pero a la distancia.

El público de a poco logra comprender que esas dos personas que están tan cerca (tan próximos) en escena en realidad no lo están, que es por eso que no se miran: miran pantallas y juegan a quererse. De modo análogo, la madre de Pablo y el padre de Elián están muy presentes sin aparecer nunca en escena. Vemos dos personajes, nos vamos del teatro sintiendo que conocimos a cuatro. 

Con un uso fluido y creativo de cambios de ropa en escena, los personajes marcan las diferencias en sus circunstancias, nos hacen saber en qué estación el año está cada uno, en qué hemisferio del globo… y como espectadores, al principio descolocados, empezamos a plantearnos qué significa estar cerca, qué nuevas posibilidades nos brindan las redes. ¿Cómo se construye un vínculo a través de la pantalla? ¿Puede ser más poderoso que el de la cercanía física? ¿Podemos amarnos sin tocarnos, sin olernos?

«El mundo es cada vez más inmenso y yo aquí, ahora, sólo necesito saber que estás ahí, escuchándome, respirando conmigo.» Claudio Tolcachir

La invitación a  la reflexión se da desde el título, desde el hecho de que la audiencia ingrese por el espacio que ocuparán los actores, desde los objetos y las prendas que cumplen funciones múltiples. Con una dirección magistral, actuaciones memorables, una dinámica sin baches,  economía de recursos escénicos versátiles, un texto ágil que deja espacios para la apropiación por parte de un público activo, Próximo es puro teatro. Es puro, brillante Tolcachir.

Calificación: Excelente

Ficha artística-técnica
Dramaturgia: Claudio Tolcachir
Actúan: Santi Marín y Lautaro Perotti
Diseño de vestuario: Cinthia Guerra
Diseño de escenografía: Sofía Vicini
Diseño de luces: Ricardo Sica
Asistencia artística: Cinthia Guerra
Asistencia de iluminación: Lucia Feijoó
Prensa: Marisol Cambre
Producción: TIMBRe4 // Maxime Seugé y Jonathan Zak
Dirección: Claudio Tolcachir

PRÓXIMO fue producida y estrenada por el Complejo Teatral de Buenos Aires el 8 de junio de 2017 en el TEATRO SARMIENTO

Desde el sábado 2 de marzo
Sábados 23 h y domingos 19.15 h
TIMBRe4 – México 3554 – 4932.4395 – CABA
Localidades: desde $340 – Entradas en timbre4.com

Hasta el 26 de mayo

Teatro: «La calma mágica», de Alfredo Sanzol.

El emblemático espacio que reúne a un público fiel hace años, y que posee una cartelera que suele captar la atención de los espectadores, estrenó para prensa el pasado sábado 14, «La calma mágica», una obra de Alfredo Sanzol, con dirección de Ciro Zorzoli, y un reconocido elenco de actores.

La puesta propone un viaje totalmente atípico y con un recorrido desopilante, en clave de tragicomedia, sobre las vidas de Olivia, Olga, Martín y Osvaldo, personajes construidos de forma excelente por el grupo de interpretes.

Osvaldo (Claudio Tolcachir), decide ir a buscar  un empleo de oficina, dejando su trabajo en el teatro atrás, con el dolor que es implica. Allí, Olga (Inda Lavalle), lo recibirá y a partir de esa reunión, y los sucesos que acontecen después, se ira hilvanando la historia de Osvaldo en relación a la de los otros personajes: Risas, tragedia, viajes temporales y espaciales, y un cóctel de creatividad novedoso que no deja indiferente al espectador.

La dirección de Zorzoli es precisa, permite a los actores jugar pero con un ritmo exacto que no deja nada al azar, es interesante ver como la escenografía de Cecilia Zuvialde también forma parte fundamental del relato, construyendo «las realidades» que el mismo atraviesa.

El trabajo de Gerardo Otero es sublime, el actor, que en el mismo espacio protagoniza «La ira de Narciso«, de Sergio Blanco, en esta oportunidad construye un personaje totalmente diferente, extravagante y  caricaturesco. Un trabajo notable y de gran complejidad. El elenco se completa con Claudio Tolcachir, al que siempre es un gusto ver en el escenario, Inda Lavalle y Tamara Kiper.

Unica en su estilo, «La calma mágica» es un shock de risas, con personajes desbordados y originales.

Manuel Germano

(Twitter: @manficcional)

Ficha técnica

Autoría: Alfredo Sanzol
Actúan: Tamara Kiper (Olivia), Inda Lavalle (Olga), Gerardo Otero (Martín), Claudio Tolcachir (Osvaldo). 
Diseño de escenografía y vestuario: Cecilia Zuvialde 
Diseño de luces: Ricardo Sica 
Espacio sonoro: Joaquín Segade 
Fotos: Francisco Castro Pizzo 
Prensa: Marisol Cambre
Producción: Maxime Seugé, Jonathan Zak
Asistencia de dirección: Cristian Scotton
Dirección: Ciro Zorzoli
 
Palabras del autor.

Mis espectáculos me ayudan a curarme de mis dolores, para mí tienen algo sanador, y me gusta que también lo tengan para el público. Pienso mucho en el público cuando trabajo, pero no para hacerle la pelota, sino para hablarle como a un igual, como a un amigo, así que sobre todo intento divertirle, de la misma manera que me gustaría divertirle a mi padre y de la misma manera que me gusta divertirme a mí. Por eso me encanta hablar de los temas hondos y profundos, con la comedia de por medio, me gusta que el humor sea el rompehielos que te permite llegar a los sitios más delicados. Los personajes de La calma mágica no paran, luchan, se frustran y vuelven a intentarlo. La obsesión de Osvaldo por borrar su video roncando delante del ordenador convierte la acción en una locura, pero es una locura que ya veréis que no está tan loca.” Alfredo Sanzol 

 
Viernes 23 h y sábados 20.30 h 
TIMBRe4 – México 3554 – CABA 
Localidades $300 – Descuento estudiantes y jubilados $200 
Reservas y compra de entradas: www.timbre4.com
Duración: 75 minutos
 

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Fotos de Santiago Castro Pizzo Laura Mastroscello.