Teatro: “Pájaro de barro”, de Samuel Eichelbaum.

Por Cecilia Della Croce

TW: @cecidepalermo – IG: @cecidepalermook

Samuel Eichelbaum fue un escritor y dramaturgo argentino, hijo de inmigrantes, cuya obra data de la primera mitad del siglo 20. En Pájaro de barro, estrenada originalmente en 1940, su mirada rescata personajes de la Argentina de esa época, un verdadero crisol de razas, a través del encuentro entre un escultor hijo de española e italiano (Juan Antonio, interpretado por el siempre sutil Daniel Hendler) y una joven humilde que trabaja en el campo (Felipa, a cargo de Lucía Tomas).

Lo que hace que esta pieza tenga vigencia y no se convierta en un melodrama pasado de moda (al mejor estilo novela de la tarde tipo Rosa de Lejos) es cómo ahonda en el pensamiento femenino, especialmente en la esencia de la protagonista, que se aleja del estereotipo de la pobre chinita que busca marido y se acerca a heroínas que recuerdan a Ibsen, Chejov o Lorca, elemento subrayado gracias a la adaptación y dirección de Ana Alvarado. Felipa es una mujer moderna en el sentido de que a fuerza de amor propio se las arregla para vivir su vida más allá de lo que le marcan las costumbres de su tiempo y los mandatos de su entorno.

La puesta reivindica el espíritu literario de la obra a través de un narrador, que presenta las escenas, muy bien resueltas desde la escenografía y la iluminación. En cuanto a las actuaciones, el aspecto costumbrista que el autor plasma a través del uso del lenguaje y los acentos, particularmente en Doña Pilar y Felipa se convierten en un escollo a resolver: una bien plantada Marita Ballesteros sale adelante con oficio y fuerza. En el caso de Lucía Tomas, protagonista que proviene del off (Viendo Morir a Gloria), su physique du rol y su presencia escénica la acercan a la intensidad velada y al orgullo de Felipa, casi hermana de la “María” de la siesta litoraleña de Tarragó Ros, aunque tal vez le falta pulir un poco ciertos tonos y matices en algunos pasajes de la obra.

Los roles secundarios (particularmente Celeste Gerez como Ovidia y Jesús Catalino como Heriberto en la escena de la presentación de la novia en la estancia) están muy bien jugados y aportan un interludio cómico, contrapeso necesario para la carga dramática que conlleva el conflicto central de una mujer que no se deja moldear como un “pájaro de barro” y antepone su libertad al amor romántico, aunque sus decisiones sean dolorosas e impliquen pertenecer a “una casta que alumbra huérfanos”.

Calificación: Buena

FICHA TÉCNICA
Elenco (por orden de aparición)
Presentador, Novoa: Mariano Mazzei
Felipa: Lucía Tomas
Juan Antonio: Daniel Hendler
Ovidia: Celeste Gerez
Doña Celia, Silvina: Valentina Veronese
Atanasio, Heriberto: Jesús Catalino
Don Melitón, Vicchi: Ernesto Claudio
Doña Pilar: Marita Ballesteros

Autor: Samuel Eichelbaum
Adaptación: Ana Alvarado
Coordinador de producción CTBA: Galo Ontivero
Producción técnica CTBA: Emilia Martínez Domina
Asistente de dirección CTBA: Cecilia Acosta
Asistente de iluminación: Verónica Lanza
Asistente de vestuario: Marcos Di Liscia
Asistente de escenografía: Juan Bautista Selva
Realización y montaje de video: Leandro Pérez
Música original y diseño de sonido: Gustavo García Mendy
Iluminación: Malena Miramontes Boim
Vestuario: Lara Sol Gaudini
Escenografía y diseño multimedial: Diego Siliano
Dirección: Ana Alvarado
Duración: 100 minutos
Complejo Teatral de Buenos Aires (CTBA) – Teatro Regio – Córdoba al 6000

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