Teatro: “Mucho ruido y pocas nueces”.

Por Claudia Ferradas.

Escrita entre 1598 y 1599, la obra integra la trilogía romántica de las grandes comedias de Shakespeare junto con Noche de Reyes y Como les guste. Como lo demanda el género, la sucesión de enredos y equívocos terminará en matrimonios y todos serán felices y comerán perdices, pero se trata de Shakespeare y, por lo tanto, el lado oscuro de la naturaleza humana se deja ver en las intrigas y contrastes que estructuran la trama.   

La acción se desarrolla en Mesina, donde Don Pedro de Aragón y su comitiva -compuesta, entre otros, por Don Juan, su hermano bastardo, y los nobles Claudio (de Florencia) y Benedicto (de Padua)- regresan victoriosos de la guerra a la casa de Leonato, el Gobernador. El joven Claudio se enamora a primera vista de Hero, hija del Gobernador, y pide su mano. En oposición a este modelo de amor romántico, Benedicto y Beatriz (sobrina de Leonato y prima de Hero) descreen del matrimonio. Existe entre ellos, sin embargo, una fuerte atracción y tensión sexual que Shakespeare pone de manifiesto en un duelo de juegos verbales, una verdadera batalla de ingenios que remite a la emblemática pugna de La fierecilla domada

El tono de comedia es interrumpido por una falsa acusación contra Hero urdida por Don Juan y sus cómplices: Claudio, herido en su orgullo, deja a Hero en el altar. La materia prima de la tragedia evoca Romeo y Julieta, pero el alguacil Dogberry y su guardia descubren el engaño y el amor triunfa sobre la maldad, la verdad sobre la confabulación y las apariencias y, ante la adversidad, Benedicto y Beatriz construyen un vínculo que trasciende las convenciones sociales.

¿Cuán relevante es esta obra en  nuestros tiempos? ¿Cómo zanjar la distancia de siglos y geografías? La versión y adaptación de Jorge Azurmendi la acerca a nuestro contexto con una traducción que elige el voseo y palabras como “bronca”, sin sacrificar los juegos de palabras en los que se sustenta el humor de Shakespeare y el desarrollo de los personajes. Y si bien la tensión de la irrupción de la maldad está presente, la audiencia sabe desde el comienzo que está participando de un delicioso juego, de una ficción. El talento de los clowns que abren la obra junto a músicos en vivo es en gran parte responsable de este logro: antes de que comience a desarrollarse la trama nos proponen participar del ritmo que se construye en la escena; una vez establecida esa complicidad, a lo largo de la obra somos parte del espacio lúdico de la representación, donde a su vez los personajes dialogan con los músicos, representando sus papeles en el gran teatro del mundo hasta quitarse una a una las máscaras de la impostura social y la falsedad, en un juego especular de teatro dentro de teatro que pareciera no tener fin. 

En un despliegue creativo de gran belleza, la puesta propone la construcción del espacio escénico por medio de paraguas blancos, que pueden representar armas, escondites, incluso expresiones del encierro emocional. Disfraces, música, canto, objetos… todo contribuye al juego y al deleite, nos asombra, nos sorprende, nos entretiene. En esta fiesta teatral las actuaciones merecen ser destacadas. Maia Francia crea una Beatriz memorable que pone el cuerpo a cada una de las emociones que el texto propone, construyendo una mujer fuerte pero también inmensa en su vulnerabilidad -una contrapartida a la pasividad de su prima, tan complaciente- una heroína tan shakespeareana como contemporánea.   Por su parte,  María Rosa Frega construye la comedia en cada intervención, con cada gesto.  Semejante despliegue actoral solo puede integrarse sin contrastes cuando hay un elenco sólido, excepcionalmente multitudinario para el teatro no comercial y sin embargo profesional en cada una de sus contribuciones. 

En síntesis, una gran celebración del teatro, una fiesta que no deseamos que llegue a su fin porque estamos invitados a participar y lo estamos pasando realmente bien, saboreando el sentido de la apropiación de un clásico.

Opinión: Excelente 

Ficha artístico técnica:

Autor: William Shakespeare

Dirección General: Jorge Azurmendi.

Personajes: 

Don Pedro: Martín Urbaneja

Leonato: Cristina Dramisino

Don Juan: Hernán Muñoa. 

Claudio: Francisco Andrade. 

Benedicto: Jorge Noguera. 

Antonio: Daniel Toppino. 

Hero: Antonia Bengoechea. 

Beatriz: Maia Francia. 

Margarita: Natalia Giardinieri. 

Úrsula: Divina Gloria

Dogberry: María Rosa Frega

Verges: Gustavo Monje. 

Borachio: Gustavo Bassani

Conrado: Mariano Rojo

Baltasar: Mike Zubi

Fraile / Escribano: Livia Fernán

Mensajeros: Gustavo Bassani, Martín Palladino.

Guardia 1: Cristina Dramisino

Guardia 2: Martín Palladino

Guardia 3: Claudia Cárpena

Guardia 4: Carolina Senes

Músicos: 

Carolina Senes (Teclados y percusión)

Cecilia M. Zárate (Violín)

Pamela Sleiman (Clarinete) 

Andrés Reboratti (Flauta Traversa). 

Adaptación y traducción de letras de canciones: Mike Zubi.

Diseño de Escenografía: Arq. Carlos Di Pasquo

Supervisión de Realización de Escenografía: Fernando Díaz

Asistente de Escenografía: Carolina Fernández

Realización de Videos: Raíz Taller: Gabriela Luna y Carlos Zabala 

Diseño de Luces: Roberto Traferri

Música Original y Dirección Musical: Rony Keselman

Dirección Coreográfica: Mecha Fernández

Diseño y Realización de Vestuario: Miguel Miglionico

Asistente de Vestuario: Maricel Benedetto

Diseño Gráfico: Clara Ezcurra y María Olascoaga

Fotografía en Estudio: Nacho Lunadei

Fotografía en Ensayos: Marcela Russarabian y Andrea Russarabian

Maquillaje fotografías: Lorena Chimenti

Prensa: Simkin & Franco


Producción ejecutiva: Fundación Shakespeare Argentina

Producción: Jimena Morrone

Dirección musical: Rony Keselman

Dirección Coreográfica: Mecha Fernández

Dirección general: Jorge Azurmendi

Datos de interés

Mucho Ruido y Pocas Nueces integra el proyecto de la FSA denominado Compañía de Repertorio de la Fundación Shakespeare Argentina declarado de interés cultural y aprobado por el Ministerio de Cultura de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires en el marco de la Ley de Mecenazgo.

Martes a las 20:30 hs

Teatro La Comedia – Rodríguez Peña 1062 (CABA)

Entradas $ 500 (2×1 con Club La Nación) por Plateanet.

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