“A la izquierda del roble”, poético homenaje a Mario Benedetti.

Por Claudia Ferradas.

A la izquierda del roble es un homenaje al poeta uruguayo Mario Benedetti -el título corresponde a un bello poema del autor. En un entorno intimista, donde los espectadores parecen haber sido invitados al living iluminado por múltiples lámparas de pie en el que se desarrolla la acción, asistimos a la evocación del poeta por medio de un collage de géneros y recursos ensamblados con fluidez.

En la segunda temporada de esta obra escrita por él, Pacho O’Donnell nos conduce en un recorrido por la vida y obra del escritor e  incluso conversa con el mismo Benedetti, desafiando la temporalidad, por medio de un video de una entrevista que le realizara en 1996. Este video se combina con audiovisuales de gran dinamismo y belleza. Alejandra Darín encarna algunos de los poemas de Benedetti en una actuación memorable que involucra emocionalmente al público, convirtiendo cada poema en una pieza teatral. La interpretación de canciones inspiradas en los poemas del escritor por parte de Marcelo Balsells es conmovedora y la música original de Sergio Vainikoff, interpretada en vivo por él, es un bello hilo conductor que da unidad al espectáculo, subraya las notas dramáticas de los textos y conduce al clímax celebratorio en el que la conexión entre intérpretes y público es palpable.

La dirección de Daniel Marcove no ha dejado ningún elemento librado al azar: todo se integra en una experiencia exquisita que no es ni un documental, ni una obra teatral tradicional, ni un musical: es todo eso y mucho más, pero, por sobre todo, es poesía.

Opinión: Excelente.

Ficha Técnico Artística

Autor: Pacho O´Donnell

Intérpretes: Alejandra Darín, Pacho O´Donnell, Marcelo Balsells y Sergio Vainikoff

Escenografía y vestuario: Paula Molina

Diseño de Iluminación: Miguel Morales

Audiovisuales y gráfica: Mouyon Producciones

Música Original: Sergio Vainikoff

Retrato de Mario Benedetti: Pablo Temes

Comunicación + Media: Duche & Zárate

Asistencia de Producción: Bruno Alberstein

Producción Ejecutiva: Pablo Silva y Anita López

Asistencia de Dirección: Anita López

Dirección General: Daniel Marcove

Datos de interés

Funciones: Viernes a las 20

Localidades: $ 500.-

Centro Cultural de la Cooperación, Avenida Corrientes 1543, CABA

A la izquierda del roble, de Mario Benedetti.

No sé si alguna vez les ha pasado a ustedes
pero el Jardín Botánico es un parque dormido
en el que uno puede sentirse árbol o prójimo
siempre y cuando se cumpla un requisito previo.
Que la ciudad exista tranquilamente lejos.

El secreto es apoyarse digamos en un tronco
y oír a través del aire que admite ruidos muertos
cómo en Millán y Reyes galopan los tranvías.

No sé si alguna vez les ha pasado a ustedes
pero el Jardín Botánico siempre ha tenido
una agradable propensión a los sueños
a que los insectos suban por las piernas
y la melancolía baje por los brazos
hasta que uno cierra los puños y la atrapa.

Después de todo el secreto es mirar hacia arriba
y ver cómo las nubes se disputan las copas
y ver cómo los nidos se disputan los pájaros.

No sé si alguna vez les ha pasado a ustedes
ah pero las parejas que huyen al Botánico
ya desciendan de un taxi o bajen de una nube
hablan por lo común de temas importantes
y se miran fanáticamente a los ojos
como si el amor fuera un brevísimo túnel
y ellos se contemplaran por dentro de ese amor.

Aquellos dos por ejemplo a la izquierda del roble
(también podría llamarlo almendro o araucaria
gracias a mis lagunas sobre Pan y Linneo)
hablan y por lo visto las palabras
se quedan conmovidas a mirarlos
ya que a mí no me llegan ni siquiera los ecos.

No sé si alguna vez les ha pasado a ustedes
pero es lindísimo imaginar qué dicen
sobre todo si él muerde una ramita
y ella deja un zapato sobre el césped
sobre todo si él tiene los huesos tristes
y ella quiere sonreír pero no puede.

Para mí que el muchacho está diciendo
lo que se dice a veces en el Jardín Botánico

ayer llegó el otoño
el sol de otoño
y me sentí feliz
como hace mucho
qué linda estás
te quiero
en mi sueño
de noche
se escuchan las bocinas
el viento sobre el mar
y sin embargo aquello
también es el silencio
mírame así
te quiero
yo trabajo con ganas
hago números
fichas
discuto con cretinos
me distraigo y blasfemo
dame tu mano
ahora
ya lo sabés
te quiero
pienso a veces en Dios
bueno no tantas veces
no me gusta robar
su tiempo
y además está lejos
vos estás a mi lado
ahora mismo estoy triste
estoy triste y te quiero
ya pasarán las horas
la calle como un río
los árboles que ayudan
el cielo
los amigos
y qué suerte
te quiero
hace mucho era niño
hace mucho y qué importa
el azar era simple
como entrar en tus ojos
dejame entrar
te quiero
menos mal que te quiero.

No sé si alguna vez les ha pasado a ustedes
pero puedo ocurrir que de pronto uno advierta
que en realidad se trata de algo más desolado
uno de esos amores de tántalo y azar
que Dios no admite porque tiene celos.

Fíjense que él acusa con ternura
y ella se apoya contra la corteza
fíjense que él va tildando recuerdos
y ella se consterna misteriosamente.

Para mí que el muchacho está diciendo
lo que se dice a veces en el Jardín Botánico

vos lo dijiste
nuestro amor
fue desde siempre un niño muerto
sólo de a ratos parecía
que iba a vivir
que iba a vencernos
pero los dos fuimos tan fuertes
que lo dejamos sin su sangre
sin su futuro
sin su cielo
un niño muerto
sólo eso
maravilloso y condenado
quizá tuviera una sonrisa
como la tuya
dulce y honda
quizá tuviera un alma triste
como mi alma
poca cosa
quizá aprendiera con el tiempo
a desplegarse
a usar el mundo
pero los niños que así vienen
muertos de amor
muertos de miedo
tienen tan grande el corazón
que se destruyen sin saberlo
vos lo dijiste
nuestro amor
fue desde siempre un niño muerto
y qué verdad dura y sin sombra
qué verdad fácil y qué pena
yo imaginaba que era un niño
y era tan sólo un niño muerto
ahora qué queda
sólo queda
medir la fe y que recordemos
lo que pudimos haber sido
para él
que no pudo ser nuestro
qué más
acaso cuando llegue
un veintitrés de abril y abismo
vos donde estés
llevale flores
que yo también iré contigo.

No sé si alguna vez les ha pasado a ustedes
pero el Jardín Botánico es un parque dormido
que sólo despierta con la lluvia.

Ahora la última nube a resuelto quedarse
y nos está mojando como alegres mendigos.

El secreto está en correr con precauciones
a fin de no matar ningún escarabajo
y no pisar los hongos que aprovechan
para nadar desesperadamente.

Sin prevenciones me doy vuelta y siguen
aquellos dos a la izquierda del roble
eternos y escondidos en la lluvia
diciéndose quién sabe qué silencios.

No sé si alguna vez les ha pasado a ustedes
pero cuando la lluvia cae sobre el Botánico
aquí se quedan sólo los fantasmas.

Ustedes pueden irse.
Yo me quedo.

Un comentario en ““A la izquierda del roble”, poético homenaje a Mario Benedetti.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s