Agustín Daulte: “Es un regocijo el respeto a la trayectoria en el arte de la actuación”

Por Manuel Germano.

“Personitas“, “Valeria radioactiva”, “El origen. 7 vidas” (actualmente disponible para ver online) y “Los ojos de Ana” , entre otras, son algunas de las obras en las que participó. A su corta edad, el hijo del reconocido director y dramaturgo Javier Daulte, es un joven actor con un futuro prometedor. Este contexto lo encuentra rodeado de sus seres queridos y con varios proyectos en desarrollo. Aquí, una charla poco estructurada y amena sobre sus inicios, el oficio del actor, la relación su padre, los proyectos en mente, y más.

¿Cuándo surge la decisión de querer actuar profesionalmente?

La decisión surgió a partir de un momento físico. Al finalizar la primera función de “El origen…”, mi debut, cuando ya estaba vestido con mi ropa y mi mochila, salir y ver a gente querida, amada, y saludarnos después de haber compartido eso que había pasado para mí fue un revelación corporal, de felicidad, y a partir de ahí le di para adelante con el teatro. Me sumergí en ese mundo, sin dudarlo. Siempre la recuerdo a Silvia (Gomez Giusto, dramaturga y dirección de “El origen. 7 vidas”), por llamarme y confiar en mí, siempre la voy a recordar.

¿Qué opinión tenías del oficio del actor antes de empezar a trabajar y cual tenes ahora?

No sé si tenía una opinión formada antes de empezar a actuar, lo que cambió, luego de unos años de estar actuando fue empezar a sentirme colega de todos los actores., algo que antes me era imposible, naturalmente, ya que me sentía en proceso de aprendizaje y que no podía compartir de actor a actor, no me sentía un “actor”. Ahora sí me siento un colega, lo que es un placer y lo que no quita que uno respete la trayectoria de los mayores, no porque el otro esté más arriba o más abajo, si no que el respeto se da por estar los dos en el mismo lugar y al mismo tiempo, es un regocijo el respeto a la trayectoria de alguien mas grande en el arte de la actuación.

¿Qué docentes te marcaron? ¿Qué te hizo dejar la carrera de artes escénicas en la UNA?

Tuve la suerte de siempre estar con docentes con vocación, profesores que buscaban conectarse con su alumno y verlo crecer. Me marcaron mucho en mis comienzos Gerardo Chendo, Graciela Stefani, Ramiro Aguero y Andrea Garrote. Con los cuatro me tocó vivir mi descubrimiento escénico, como actor, y todos ellos tienen una gran vocación y sensibilidad para guiar el camino de un alumno. Estuve dos años en la UNA hasta que por el devenir de los acontecimientos sentí que podía dedicarme a tiempo completo al trabajo del actor en obras, en cine y un poquito en la tele. Cuando iba a empezar mi tercer año decidí que tenía que liberar el tiempo de estudio para poder dedicarme a ser actor en el ámbito profesional. Fueron dos años muy buenos, es un lugar de aprendizaje en el que tenes total libertad para aprender sin parar.

¿Volverías…?

Siento que cumplí con mi aprendizaje en el aulas como el actor que soy, no volvería a ese lugar tan hermoso y se lo dejaría a otras personas que estén empezando con las mismas ganas que yo empecé.

En “Valeria radioactiva” trabajaste con tu papá (Javier Daulte, autor y director de la obra). ¿Cómo fue someterse a su mirada y el proceso de ensayos? ¿Se mezcló en algún momento lo profesional y lo personal?

No, no, nunca se mezcló, curiosamente no… creo que por la gran experiencia de mi padre ensayando obras, por su experiencia como artista y porque yo ya no tenía que “aprender a actuar”, ya había hecho mi pequeño trayecto en el escenario, entonces pudimos ensayar como cualquier actor con cualquier director. No hubo ningún peso que estorbara la comunicación artística…

¿Existió alguna vez algo similar a un “peso” cuando empezaste a trabajar en teatro?

Sí…pero un peso mío, un peso que a mi me parecía “no malo”, simplemente algo que tiene su entidad…

¿Una responsabilidad?

Si... es como si tuviera un foco de luz muy potente en algún lado alumbrandome, porque no es que mi papá se metía ni me presionaba, nada de eso, de ningún modo eso existió, pero en algún lado yo sentía un calor muy fuerte con respecto a mi debut como actor, después se me pasó.. (risas) A los dos se nos habrá pasado.

Agustín y Javier Daulte (Revista Caras, 2018).

¿La decisión de no laburar juntos antes de Valeria radioactiva es algo que se dio?

Se dio de forma natural, ya unos meses antes de empezar a ensayar estábamos con ganas, y antes no, no había unas ganas locas de trabajar juntos, yo estaba haciendo mi camino y él, el suyo, hasta que se dio el momento y dijimos “Hagámoslo, rápido, mejor más temprano que tarde“.

¿Sos de leer sus obras? ¿Participas de sus procesos creativos?

Yo voy a sus ensayos desde muy chico, al principio por una cuestión de acompañamiento carnal (risas), cuando sos chiquito no tenes mucha opción, y de más grande sí, suelo ir a los ensayos. Respecto a las lecturas, suelo leer las obras que están publicadas, es lindo ver lo que hace el otro, siempre lo compartimos de alguna forma…

¿Surgen momentos de compartir con él opiniones o reflexiones sobre obras que ven juntos o que leíste?

Si, de hecho ahora estamos leyendo Borges, me vino como el link (risas), es un momento de compartir, somos nosotros y un de personas más que nos conocemos, y lo disfrutamos muchísimo.

¿Qué importancia le das a la mirada del otro sobre tu trabajo?

Es una pregunta interesante, porque cuando tenes un grupo de trabajo importa todo: cuando estás ensayando en teatro, o en un set de filmación, importa todo lo que pase en el aire con esas personas. Después está el público, que en el teatro está ahí en la función, y en el cine o la tele lo ve después en la pantalla o en su casa, y también es importante. En el teatro el público es tu alimento, es como una fuente, es hacer que el otro sea parte de la fuente de la que vos te estás alimentando, y en el cine es más misterioso, pero igual siento la importancia y la belleza de ese encuentro. Si a alguien no le gusta lo que hago no me preocupo, lo que hago es encargarme de no criticar a otros. Trato a los demás que actúan como me gustaría que me traten a mí.

Agustín junto a Paula Marull en “Hidalgo”, de María Marull.

¿Qué opinión tenes sobre la prensa en relación a tu trabajo?

La comunicación y lo que sucede con el arte es algo muy hermoso. Tuve muy lindas experiencias, no es menor la opinión de los comunicadores porque su mirada tiene que ver con el compartir un hecho artístico (en relación a mi trabajo), para mi es algo muy lindo.

Gran parte del recorrido que hiciste fue en teatro. ¿El cine y la tele te interesan de la misma manera?

El cine sí, me interesa muchísimo, igual que el teatro, y la tele me gusta poco y nada, por mi poca experiencia y por lo que he visto. Es algo que me pasa a mí, no me encuentro en el formato televisivo. Supongo que es algo que será así durante toda mi carrera…

No te interesa el producto televisivo en general…

Claro, ni se lo que se está dando, con las series igual, me interesan muy pocas, contadas… Es un mundo en el que no participo.

Si tuvieras que dedicarte a algo que no tenga que ver con la actuación, ¿qué harías?

Bueno en este contexto es algo que se podría pensar tranquilamente… siempre el deporte estuvo en mi vida y me gusta mucho, jugaba al fútbol, después dejé, y lo que ahora estoy descubriendo son los deportes electrónicos, llamados e-sports, que son juegos de computadora.

¿Te gustaban de chico o los descubriste ahora?

De chico me gustaban, pero ahora con otra cabeza los descubrí como de cero. Es algo que me gusta un montón y es todo un mundo.

¿Hay algún juego en particular o es una plataforma?

Hay muchísimos, y es un mundo que no es muy conocido, por ejemplo si te digo “Counter strike” lo ubicas…

Si, pero tiene sus años ese juego…

Si, si, pero ese y muchos otros juegos más se convierten en un modo de vida hoy por hoy. Yo juego a uno que no es conocido, “Haxball” y es como un “fulbito” muy básico, son unos circulitos que se mueven, patean y meten goles.

¿Se vuelve adictivo?

Si, genera adicción, y ahí te das cuenta que la adicción es mental, es algo interno y también es un paso para dar al frente, ¿Cómo te relacionas con algo que te gusta y te apasiona frente a la computadora? ¿Por qué tiene que ser un vicio? Si te gusta jugalo y disfrutalo, tiene que ser saludable.

¿Qué te motiva a decir “si” a cada proyecto laboral? ¿Cómo funciona la relación entre los lineamientos del director y tu propio proceso en relación al personaje?

Borges decía que el trabajo del poeta no se termina al finalizar el poema o el relato, sino que es para siempre, cuando empieza, es el contacto con el exterior lo que te sigue transformando y alimentando. Cuando digo “sí” a algo es porque veo un potencial de creación, de transformación de la realidad creativa, y si veo ese potencial es porque la persona con la que voy a trabajar lo tiene. Por supuesto que durante mis días tengo mis procesos y eso es lo que me mantiene activo, en movimiento y es eso lo que voy a poder poner en juego para cambiar esa realidad creativa junto al director y los otros actores.

Tiene que haber una armonía entre todos esos factores…

La armonía después se da, se termina dando, el trabajo es así…

¿Te pasó que se no dio esa armonía?

Emm, sí, me pasó, cuanto antes uno se da cuenta que se termina la armonía está salvado. Si uno no se da cuenta que hay armonía, va a caminar y se va a caer en un pozo ciego.

¿Qué palabras o imágenes se te vienen a la cabeza cuando escuchas o lees la palabra “teatro”?

Para mi el teatro está muy ligado con la escritura y con el público que va a estar ahí presente.

En este contexto, ¿cómo se canalizan las ganas de actuar?

Esta bueno pensar eso….curiosamente empecé a ensayar una obra durante esta cuarentena, que íbamos a empezar a ensayar de forma física y justo sucedió esto y no tuvimos más remedio que juntarnos por “zoom” y bueno, no sé, es como seguir buscando el milagro, no es que ahora no se puede, lejos de eso. Obviamente llega un límite porque está pensada para ser representada en teatro, pero la verdad es que lo disfruté mucho, fue un proceso de ensayo como cualquier otro. Terminamos un primer proceso, de tener la obra pasada, tampoco queremos dar vueltas en falso, queremos ir a ensayar presencialmente, no pensamos readaptar el formato.

“Los ojos de Ana”, de Luc Tartar (Espacio Callejón, 2016-2017).

Hay que tratar de ir redescubriendo el oficio para seguir trabajando en este contexto…¿De quién es la obra y de que se trata?

Si, tal cual. La obra es de Mia Miceli, que es la hija de la hermana de mi papá, y se trata de una pareja de jóvenes que se mudan juntos a un departamento. La obra cuenta cómo les pega ese mundo nuevo en sus cabezas y en su relación. Somos tres actores, no conozco a los demás en persona pero la verdad es que estoy muy contento.

¿Qué pensas de las obras que empiezan a surgir y que se estrenan de forma online?

Me da curiosidad, he visto que se estrenaba una de esa manera y me sorprendió. Hay que ver si el ritual sucede, me da curiosidad y me pongo a pensar como me prepararía yo para ver una obra online, si apago la luz, si abro un vino, en que parte de la casa la veo, yo creo que estaría bueno intentarlo (risas), de hecho yo hice un semiestreno en streaming en el marco del festival Grec.

¿Estuviste en Barcelona este año ensayando?

Si, me fui a principios de febrero y me iba a quedar hasta mediados de marzo ensayando, luego venía para Buenos Aires y me volvía a ir en julio para estrenar, también iba a ir “Valeria radioactiva”. Con todo esto de la pandemia el festival propuso que igual se hagan lecturas, o en nuestro caso una especie de dramatización online…

¿Cómo es eso de “dramatización online?

Es medio como un híbrido de lo que en realidad está pensado para teatro (risas). El festival quiso que haya este tipo de actividades porque nos quedamos todos en el aire con nuestros proyectos, y la verdad que para mí fue un estreno, lo viví así. Obviamente que el cuerpo no está igual a que cuando te iluminan, te visten, y escuchas la risa del público, pero la verdad que fue una vivencia completa, después el resultado no lo quiero ni ver (risas)…

¿Cómo se llama la obra?

Se llama “Tránsitos”, son seis personajes que están todos en Barcelona pero que a la vez están atravesados por su “tránsito”. Mi personaje es de un chico argentino que viaja allá porque quiere descubrir su sexualidad,fue una experiencia muy interesante haber viajado y conectarme con mis compañeros. La obra trata la temática trans y travesti.

Agustín protagonizará “Tránsitos” en el Festival Grec.

La idea más allá de esta situación es hacerla cuando se den las condiciones, ¿no?

Si, totalmente, la dramatización fue un pequeño evento que se armó para seguir participando de alguna manera virtual en el festival.

¿Tenías otra cosa en mente para este año?

Bueno, en realidad si… (risas) me acuerdo y me da risa, estaba haciendo todos los trámites para inscribirme en la UBA, para hacer ingenieria en informática. Ves que los e-sports están ahí dando vueltas (risas)…

Tal cual, te empujaron para ese lado (risas)

Si, sí, van ganando terreno, me da mucha risa porque estaba con los papeles, con todo, y sucedió esto y ya casi que me olvidé, me parece que no va a ser este año.

Pero no es algo que hayas descartado…

No, no, yo estoy abierto a mis impulsos, y después bueno, la vida misma…la pandemia ó cualquier otra cosa que suceda.

Actualmente se puede ver el registro grabado de la obra “El origen, 7 vidas”, de Silvia Gómez Giusto. ¿De qué se trata la obra y dónde fue que se grabó?

La obra relata la vida de siete personas que nacieron y viven en un pueblo de Buenos Aires que se llama Verónica y que se reúnen en esta ocasión por la aparición de un concurso de poesía que les da la posibilidad de representar a su localidad. Ellos se juntan en un club para empezar a pensar la poesía, la declamación, y todo lo que se va dando. La grabación fue en “El portón de Sánchez“, justo cuando estábamos terminando la temporada.

¿La viste grabada?

Sí, la vi, me gustó, se ve bien, me sorprendía viéndonos a todos actuando (risas), porque uno nunca se ve cuando actúa en teatro, y siempre está ese misterio de decir “A ver ¿cómo se vería ver la obra que nunca vamos a poder ver?”.

Es importante la calidad con la se graban las obras para después poder disfrutarlas…

Si, exacto, se tienen que poder escuchar y ver bien, si es a dos cámaras mejor porque se disfruta más al estar un poquito más cerca.

En relación al labor del actor ¿Qué reflexión te deja esta situación trágica que nos toca vivir por la pandemia?

Es muy duro todo lo que está pasando, este derrumbe del mundo teatral, cinematográfico y televisivo. Si puedo pensar en alguna reflexión productiva es que lo importante siempre va a ser la búsqueda, que realmente lo que queda es la búsqueda de personas afines, de maestros, de colegas. Esa es la expansión de uno.

Llegó el momento de “finalizar sesión” y el joven actor se despide optimista. La sonrisa se le dibujó por varios momentos en su cara y sabe que más allá de la actual incertidumbre, retomará sus proyectos laborales con el entusiasmo y el profesionalismo que lo caracterizan.

El elenco de “Valeria radioactiva” junto a su director, Javier Daulte.

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