Charlie y la fábrica de chocolate, el musical en el Gran Rex
Escribe Cecilia Della Croce (@cecidepalermook)
En una temporada en la que la calle Corrientes brilla con un derroche de talento y una intensidad comparable con Broadway, y en la que el Mundial de fútbol adelantó los estrenos que suelen aparecer en las vacaciones de invierno, Charlie y la fábrica de chocolate, el musical que desembarcó hace una semana en el Gran Rex, ya se ubicó al tope de la lista de los espectáculos más vistos.
Basado en el clásico de Roald Dahl, este espectáculo habla sobre el poder de la imaginación, que nos da “esa posibilidad mínima, casi invisible, de que todavía exista una puerta para quienes saben mirar un poco más allá”. El autor británico, considerado como «uno de los más grandes narradores de historias para niños del siglo XX» (Gremlins, Matilda), de alguna manera se emparenta con el legado de Lewis Carroll, quien con Alicia en el País de las Maravillas, inicia esta saga de historias de género fantástico, contadas desde el punto de vista infantil, donde la fantasía funciona como vía de escape frente a una realidad bastante hostil.
Charlie y la fábrica de chocolate llega de la mano de los productores de La Sirenita, Matilda y School of Rock (espectáculos que convocaron a más de 500.000 espectadores) y constituye una nueva apuesta por musicales que apuntan al entretenimiento con un gran despliegue visual. La producción, una verdadera explosión de luz y color, cuenta con más de 20 artistas en escena, cuatro elencos infantiles y un gigantesco esfuerzo técnico y creativo.
En la dupla protagónica, Agustín «Rada» Aristarán una vez más da muestras de su multifacético talento, sus dotes para la comedia y un carisma fascinante, esencial para el rol del excéntrico chocolatero Willy Wonka; y Juan Martín Flores, el pequeño artista del Equipo Violeta que vimos en la función de prensa, se luce como Charlie, con una performance llena de la ternura y encanto que su personaje requiere.
Cabe destacar que la obra tiene lugar para un cuadro donde cada uno de los artistas del elenco infantil hace gala de su talento, ya sea como ballerina que baila en puntas (divina la Veruca de Olivia Staffolani), un glotón que desborda simpatía y gracia (Félix Antón), una cantante, reina del pop, que no para de mascar chicle (Catalina Giorgi) o un chico tecno, prisionero de las pantallas (Romeo Russo). El reparto se completa con Mery del Cerro, en un discreto debut en un musical de estas características, como la Sra. Bucket, un Sebastián Almada muy suelto y con buen timing para los momentos de comedia (en los que maneja con equilibrio un humor bastante negro pero efectivo) como el abuelo Joe. Además, tenemos a experimentados intérpretes con trayectoria en musicales en los roles de los padres de los ganadores de los tickets dorados: Dolores Ocampo, genial como la Sra. Teavee (mamá de Mike), Denise Cotton como la Sra. Gloop (mamá de Augustus), Sebastián Holz como el Sr. Salt (papá de Veruca) y Marcelo Albamonte como el Sr. Beauregarde (papá de Violet). Y finalmente vaya también una mención especial para el excelente ensamble.

En definitiva, estamos frente a una gran producción, un entretenimiento lleno de magia que deslumbra desde lo visual (aunque desde lo musical es una pena que no haya orquesta en vivo). Charlie y la fábrica de chocolate es un show pensado para el público infantil, pero que también convoca a los adultos que quieran dar rienda suelta al niño o niña que llevan dentro, para zambullirse por un rato en un mundo donde impera la fantasía.
MUY BUENA

Ficha técnico artística
Charlie y la fábrica de chocolate, el Musical
Basado en la novela de Roald Dahl
Licencia: Music Theatre International (MTI)
Elenco
Agustín «Rada» Aristarán como Willy Wonka
Mery del Cerro como la Sra. Bucket
Sebastián Almada como el abuelo Joe
Dolores Ocampo como la Sra. Teavee (mamá de Mike)
Denis Cotton como la Sra. Gloop (mamá de Augustus)
Sebastián Holz como el Sr. Salt (papá de Veruca)
Marcelo Albamonte como el Sr. Beauregarde (papá de Violet)
Staff creativo
Adaptación: Marcelo Caballero y Juan Pablo Schapira
Diseño de escenografía: José Ponce Aragón
Diseño de utilería: Lucía Florio
Diseño de iluminación: Anteo del Mastro y Sebastián Viola
Diseño de sonido: Eugenio Mellano Lanfranco
Diseño de vestuario: Romina Lanzillota y Catalina Rodríguez Loredo
Diseño de maquillaje: Matías Nazareno
Dirección coreográfica: Analía González
Dirección vocal: Sebastián Mazzoni
Asistente de dirección y directora residente:
Dirección general: Ariel Del Mastro y Marcelo Caballero
Producción: Ozono Producciones, MP Producciones y Carlos Rottemberg.
Prensa: Soy Prensa
Teatro GRAN REX

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