«Alberdi, el musical», de Pablo Torres y Sergio Lombardo.
Por Carla Leonardi.
No es tarea sencilla traer al presente hechos o personajes históricos bajo las reglas del teatro musical, tanto por el esfuerzo de producción que implica como por el desafío de construir las coordenadas emotivas necesarias para hacerlos resonar en la actualidad. A estos dilemas se enfrenta Alberdi, el musical, con dramaturgia y música de Pablo Torres Flores y dirección de Sergio Lombardo.
Se trata de un musical de época y biográfico de ficción sobre Juan Bautista Alberdi —jurista, escritor y músico tucumano— que abarca un amplio arco narrativo: desde su llegada a Buenos Aires buscando influir con sus ideas en el destino de la incipiente nación, hasta sus últimos días.
El contexto de su arribo a la capital está signado por la gobernación de Juan Manuel de Rosas. Así, la obra muestra cómo se va gestando su vínculo con otros intelectuales de la época (como Miguel Cané, Juan María Gutiérrez y Esteban Echeverría) para conformar la llamada Generación del ’37 en las tertulias de Mariquita Sánchez de Thompson; su posterior exilio en Montevideo al adherir a las ideas unitarias y liberales; y más tarde su paso por París cuando la persecución se recrudece. Allí tiene lugar su encuentro con el general San Martín, quien le aconseja permanecer cerca de su tierra, lo que lo lleva a radicarse en Chile. A partir de allí se suceden su clave contribución intelectual a la Constitución de 1853 con la publicación de Bases y puntos de partida para la organización política de la República Argentina, su encendido debate con Sarmiento, y sus funciones diplomáticas en el exterior durante las presidencias posteriores, culminando en su fallido regreso para postularse como diputado por Tucumán, antes de que la muerte lo encuentre definitivamente en París en 1884. La proyección de diversos escenarios en la pantalla de fondo, con títulos que puntúan lugares y fechas, permite al espectador orientarse y acompañar este complejo recorrido vital.
Desde la perspectiva del contenido, la decisión de abarcar una vida entera atravesada por momentos tan incandescentes de la historia nacional hace que la pieza por momentos se configure como una acumulación de anécdotas, en la que se pierde profundidad y se acorta el margen para desplegar cabalmente el pensamiento de Alberdi. Con todo, la propuesta tiene el mérito de contextualizar tanto al protagonista como a su antagonista (Rosas), evitando reducirlos a la lógica maniquea del «bueno y el malo». Ambos tenían sus razones en aquel contexto: si Rosas gobernaba con mano de hierro era porque imperaba el caos de las guerras civiles entre unitarios y federales; y si Alberdi confiaba en la inmigración como motor de desarrollo, era porque la baja densidad poblacional constituía un problema real. Las diferencias radican, en todo caso, en dos modelos de país opuestos: uno más centrado en la idiosincrasia de los pueblos del interior y los sectores populares, y otro guiado por una mirada europeizante. Este choque de visiones está excelentemente plasmado en la escena donde ambos personajes rivalizan e intentan imponer sus ideas.
Entre los puntos más altos de la obra destaca la escena de Encarnación Ezcurra como figura clave a cargo de La Mazorca: allí, el predominio del rojo en vestuario e iluminación no solo evoca al federalismo, sino la pasión sanguinaria del odio al enemigo, sostenida por una notable interpretación de Julieta Molina. Asimismo, resulta memorable la escena de reconciliación entre Alberdi y Rosas, ambos exiliados en Europa. Este pasaje, de profunda emotividad y viva resonancia con la «grieta» de nuestro presente, permite que ambos se reconozcan mutuamente traicionados (uno por Urquiza, el otro por Mitre) y se descubran como dignos adversarios que, con sus enormes diferencias, pugnaban por la consolidación del Estado-Nación.
En el plano actoral y vocal se destacan, además de la mencionada Julieta Molina, Coqui del Piano como Rosas, Lucas Córdoba como Sarmiento y Jazmín Lorenzo como la periodista Petrona Rosende. Por su parte, el autor Pablo Torres Flores aporta carisma en el rol de Alberdi, aunque resulta una lástima que, siendo el protagonista, quede un tanto deslucido frente al resto del elenco en cuanto a fuerza interpretativa en las partes cantadas.
Por otro lado, la inclusión del rap en ciertos pasajes musicales no termina de sumar y desentona con una puesta en escena de corte más bien tradicional y situada en la época. En cambio, cobran fuerza por sí solas las tensiones políticas de aquel entonces, que continúan resonando en las divisiones del presente, así como la lectura contextualizada y no estereotipada de las figuras históricas. Esto cobra especial relevancia en un contexto actual propenso a reduccionismos y a la tergiversación de las «ideas de la libertad» que encarnaba Alberdi, las cuales distaban de ser un mero libre mercado con desarticulación del desarrollo local, a pesar de su innegable matriz filosófica europea.
En suma, Alberdi, el musical logra, desde los códigos propios del género, ofrecer una vía amena para acercar al público a un período turbulento de la historia argentina y a la figura de Juan Bautista Alberdi. La obra tiene la virtud de hacer foco en su pensamiento —aun sin desarrollarlo en toda su complejidad— y de construir al personaje no desde la exaltación heroica, sino con sus luces y sombras. De este modo, consigue despertar en el espectador la inquietud por revisar nuestra historia; una tarea imprescindible para comprender quiénes fuimos, quiénes somos y qué futuro deseamos construir.
Calificación: Buena.
La obra se presentará desde el jueves 23 de julio hasta el domingo 2 de agosto, de jueves a domingos a las 20 h. Las entradas se consiguen por alternativa o en la boletería del teatro.
Elenco
Juan Bautista Alberdi Pablo Flores Torres
Juan Manuel de Rosas Coqui Del Piano
Vicente López/Urquiza Lean Ríos
San Martín Gonzalo Cano / Leonardo Pardo
J. María Gutiérrez Paulo Arlettaz
E. Echeverría/Avellaneda Juan Esteban Bonora
Sarmiento/Lavalle/Quiroga Lucas Córdoba
M. Cane/ B. Mitre Lautaro Levato Russo
Garibaldi Martín Maldo
U. Gutiérrez Santino Marsicano
Isabel de La Sierra Merlina Di Rocca
Manuelita Rosas Abril Roitman
M. Sánchez de Thompson Malena Bruzzo
Lasthenia Videla Juliana Fandiño
Felicitas Abadia Ailin Pabago
Angelina Daugé Pauli Kisel
Ignacia Gómez Isabel Barón
Petrona Rosende Jazmín Lorenzo
Encarnación Ezcurra Julieta Molina
Camila O´Gorman Fina Insua
Ensambles y covers Dani Mercado, Gonza Cano, Gonza Cepeda, Sofía Jazmín, Luna Mendi, Cami González y Mel Servi
Dirección general y puesta Sergio Lombardo
Dirección residente Yami Martínez
Diseño de iluminación Sergio Lombardo y Pablo Flores Torres
Diseño de proyección William Wright y Sergio Lombardo
Diseño y realización de utilería Carlos Silva, Lourdes Trohavcic y Mil Hojas Producciones
Diseño de vestuario Silvina Parodi
Dirección coreográfica Fina Insua
Diseño gráfico Valen Spro
Diseño de peinados y make up MG Studio
Producción general QCS Producciones, Formarte Producciones (Leonardo Pardo), Huellas del Arte y Dat Was Mart
Producción ejecutiva Lele Montero
Recursos Humanos Pauli Kisel
Dirección vocal Florencia Grasso
Redes sociales Yami Martínez y Merlina Di Rocca
Fotografía Norberto Salazar
Backstage Crew Yami Martínez (cabina), Patricia Peries (cabina), Bri Pavon (jefa stage), Pancho Villagra (cabina), Jazmin Goncalves (stage), Melu Ferreira (stage), Silvina Parodi (vestuario)
Realización de vestuario WYKA23, Sonia Williams, Patricia Lastra, Delia Ponce, Cecilia Gomez, Huellas del Arte, Cachivache Rental y Nanci Carísimo
Producción TNC Anabella Zarbo Colombo
Asistencia de dirección TNC Mónica Quevedo Alejandro Pellegrino

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