Mala Madre, unipersonal interpretado por Raquel Ameri
Escribe Carla Leonardi
Una mujer desnuda y en cuclillas, de espaldas al público, emite gritos entre el dolor del parto y la ancestralidad guerrera. Y esa visceralidad presente desde el comienzo, es un signo que atravesará toda la obra. Se trata de un acierto clave para encarar el tema de la maternidad, del duelo y del deseo femenino, pues las tres son experiencias de cuerpo. En este unipersonal, el cuerpo se vuelve la herramienta privilegiada para narrar, ya que se constituye como cartografía desde la cual una mujer recuerda su historia desde el presente, apoyándose en las marcas en su piel y en videos caseros que se proyectan en la pantalla al fondo del escenario. Mala Madre, con dramaturgia de Maruja Bustamante y Raquel Ameri, con dirección de Paola Luttini, e interpretación también de Raquel Ameri se mueve así entre el biodrama y el documental.
La temprana y desgarradora muerte de su hermano en un accidente automovilístico, los tres partos, la crianza de los hijos en soledad, la dificultad para compatibilizar la maternidad y la profesión de actriz, la culpa y el juicio social son algunos de los hechos que narra, micrófono en mano, Raquel Ameri en la ficción de su vida, al mejor estilo de una performance. Pero por fortuna la obra no se sustenta en la narración oral, el cuerpo se pone en escena al servicio de narrar, con la apoyatura de las proyecciones documentales. Ameri corre desesperada, rompe en llanto, exuda sensualidad a través del canto y del baile e interpela al espectador. Así, se logra un dinamismo y una emotividad sincera, sin efectismos.
La puesta en escena es austera, con los recursos del teatro independiente empleados con eficacia. El uso de la caminadora que evoca la idea del camino de la vida, que la protagonista recorre con la memoria y por el que se desplaza en el presente, y acaso también representa la carretera de los sueños perdidos del hermano, es un ejemplo. Hay también un logrado diseño de iluminación que acompaña los estados emocionales de la protagonista y un diseño sonoro, musical y de vestuario que define el carácter de esta madre disidente. Ameri compone así a fuerza de canciones de Los Redondos, de la ropa de cuero y del desaliño a una madre diferente, rockera, sensual, irreverente.
A través de la proyección de fragmentos de una entrevista a su abuela Marta, la protagonista se sitúa en un linaje de mujeres para quienes la maternidad significaba todo, y también es sinónimo de renunciamientos y de dolor como punto de partida para intentar instituir una «madre-otra». Y acá la muerte juega su partida, desde el hacerse cargo de la responsabilidad de estar viva, desde el matar simbólicamente esos estereotipos tradicionales de la madre, para inventarse y renacer como otra. La vida se plantea entonces, desde la visceralidad de la interpretación de Raquel Ameri, con total lucidez, como un permanente trabajo de auto-parición e invención.
Si el modelo de la madre tradicional, abnegada y frustrada es aquel que no experimenta culpa, ¡bienvenida la culpa! Porque la culpa es signo ya no de la estatuaria mortífera del mandato tradicional, sino de la presencia de lo vivo del deseo. Mala Madre, en el título, expresa entonces a la madre posible, no a la ideal, y da cuenta de la mujer deseante de otra cosa (un hombre, una profesión, etc.), más allá del hijo. La buena madre, la toda madre, en este sentido, es estragante, y la mala madre en cambio, lejos de ser una posición cuestionable, es la deseable, porque en su falla está el acierto. La Mala Madre es aquella que puede decir: “los quiero, pero me voy”, y habilita la distancia, la posibilidad de ceder esos hijos al mundo para que también hagan su vida, no sin angustia, por supuesto.
La buena Mala Madre de Ameri tiene el mérito de ser una madre que no es pensada, narrada o imaginada, sino que es una madre encarnada, con sangre, sudor y lágrimas, pero también con la fuerza de lo vivo, de la alegría, del humor y del juego. Así, el biodrama como dispositivo teatral, en tanto ficción de lo real, se constituye en la posibilidad de dejar atrás la madre que se «debe ser», para inventar la dignidad de la madre que se quiere ser.
MUY BUENA
Ficha técnico artística
Autoría: Raquel Ameri
Dramaturgia: Maruja Bustamante
Actúa: Raquel Ameri
Redes sociales: Maria Zavalla
Audiovisuales: Lucas Gingles
Música: Facundo Salas
Diseño de iluminación: Fernando Chacoma
Fotografía: Alejandra Lopez
Diseño gráfico: Eric Baez, Enchulame Contenidos
Asistencia coreográfica: Flor Anca
Asistencia de dirección: Mateo Demarchi Dunat
Prensa: Varas & Otero
Producción ejecutiva: Mateo Demarchi Dunat
Dirección: Paola Luttini
NÜN TEATRO BAR
Dirección: Juan Ramírez de Velasco 419 – Villa Crespo, CABA
Funciones: Viernes a las 22:30hs, hasta el 30/10/2026
Duración: 60 minutos

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