Por Carla Leonardi.
Noche de fiesta es una obra del dramaturgo inglés Harold Pinter de 1959 que se representa por primera vez en Argentina. Se trata de un drama que está narrado con las claves de la comedia negra, en la que despunta su llamado teatro de la amenaza.
Alberto (Lisandro Fiks) es un hombre adulto que vive junto a su madre dominante y controladora (Beatriz Spelzini). Una noche sale a una fiesta de despedida de un compañero de trabajo, pero lo que aparenta ser una posible liberación termina en una noche de humillación. Su madre lo recibe con un sermón de reproches, que caldean su ira. El encuentro más tarde con una prostituta, se lee como lógica asociativa en el mismo lugar de dominación de la madre.
La obra, desde el punto de vista psicológico, muestra muy bien la captura de Alberto bajo el yugo materno en el lugar de hijo. Muerto el esposo, el hijo pasa a ser el soporte en torno del cual gira la vida de esa madre, incapaz de rehacer su vida o de manifestar deseo alguno por otra cosa que no sea dicho hijo.
Noche de fiesta deja intuir que en ese mismo lugar de sumisión y humillación se hallaba el padre, incapaz de legar a su hijo herramientas simbólicas que le permitan una salida exogámica. De ahí, la impotencia de Alberto para responder en lo social como hombre ante sus compañeros varones y las mujeres. Siguiendo esta línea, la pieza de Pinter plasma muy bien cómo un personaje en apariencia apocado e inofensivo puede devenir inquietante en situaciones de humillación, manipulación o presión cuando la violencia parece ser la única manera de salir de ellas.
Ambientada en los años 50, desde el vestuario y la puesta en escena, la obra resuena fuertemente en nuestro presente: la evaporación del padre como función separadora deja a ciertos varones desprovistos de herramientas simbólicas para orientarse en lo social.
Respecto del original, esta adaptación reduce la cantidad de personajes, especialmente la de los compañeros de trabajo de Alberto, y aprovecha muy bien el recurso del fuera de escena de la fiesta, dejando la situación de abuso a una compañera de trabajo del protagonista en un estado de indeterminación. ¿Estuvo todo armado o realmente Alberto la tocó producto de su torpeza?
Se destaca el trabajo de Nicolás Dominici en su rol de director, al plasmar un espacio escénico funcional para construir las distintas escenas, con un diseño de iluminación acorde a los climas y situaciones. Particularmente el reloj se vuelve un objeto central de la puesta, pues permite reflexionar si Alberto podrá (o no) apropiarse de su propia vida. El recurso narrativo del suspenso y el clima asfixiante se sostienen por las sólidas interpretaciones de Beatriz Spelzini y Lisandro Fiks.

Palabras de Nicolás Dominici, director.
La obra de Harold Pinter ha sido ampliamente reconocida por su virtuoso manejo en la creación de climas de intensa tensión y la hábil estructuración dramática de sus diálogos vivaces e interrumpidos, articulados por medio de un lenguaje que, lejos de ofrecerse como un diáfano y transparente medio de comunicación, se presenta como una herramienta de manipulación, evasión y sometimiento del otro. “Noche de fiesta” se encuentra entre las tempranas obras teatrales de su revolucionaria producción dramática, en la que ya asoma un clima de amenaza latente y violencia, enmascaradas bajo la presunta cotidianidad de los vínculos humanos. He decidido traerla a escena por varias razones. En primer lugar, por contar con el elenco idóneo para hacerla. En segundo lugar, porque esta pieza nunca se ha representado en nuestro país. Y en tercer lugar, porque encuentro en Pinter a un autor que tiene la virtud de los clásicos: su observación de la naturaleza humana y la condición de nuestra existencia es siempre aguda, penetrante, llena de revelaciones, interrogantes, humor y misterio. En esta historia, la amenaza no proviene del exterior. Antes bien, anida allí donde menos se la espera: en el vínculo con la madre. A partir de la posibilidad de escape que proporciona una salida con los compañeros de trabajo, Alberto, el protagonista, se enfrentará a distintas situaciones que propiciarán una crisis profunda en su relación con sus pares, su madre y consigo mismo. La atmósfera se volverá tan claustrofóbica que estallará de manera imprevista, y la salida «afuera» del círculo de protección maternal se convertirá en una verdadera pesadilla.
Ficha técnico-artística
Dramaturgia: Harold Pinter
Elenco: Lisandro Fiks, Denís Rego, Patricio Schwartz, Maximiliano Zago y la participación especial de Beatriz Spelzini
Diseño de escenografía y vestuario: Analía Cristina Morales
Diseño de iluminación y sonido: Fran Canela
Prensa: OCTAVIA Comunicación
Asistencia de dirección: Nico Saenz Valiente, Catalina Torres
Dirección: Nicolás Dominici
Datos de interés
Funciones: domingos, 17hs.
Lugar: Almagna Teatro (Guardia Vieja 3783)
Entradas: $28.000. Desc. jub. y est. /Alternativateatral o en boletería.
Duración: 60 min.
ATP: +13 años.

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